Anécdotas de embarazada: de tapas

Hoy voy a contaros una tontería que me pasó ayer, pero es mi primera gran anécdota oficial de embarazada y tenía ganas de compartirla ¡Espero que vengan muchas más y esto se convierta en toda una serie!

Ayer mi marido y yo fuimos a votar (que hay que cumplir con las obligaciones ciudadanas) y a la salida decidimos tomarnos una cervecita en un bar cercano. Bueno, quien dice cervecita dice mi nueva petición de los últimos meses: «Entérate de si tienen cerveza 0,0, comprueba que no te digan que sí y luego sea sin alcohol (me ha pasado, y las sin alcohol llevan alcohol), y si no que te pongan una casera blanca con hielo y rodajita de limón». Pues ahí estábamos los dos con nuestra bebida y nuestro montadito de pringá (un día es un día) la mar de contentos, pero a mí me supo a poco.

Animada porque lo que decía la pizarrita de la terraza:

Hay montaditos de jamón, pringá, york y queso, paté y queso, escétera

y obviando la falta de ortografía, entro a preguntar a la barra. Para mi sorpresa, escétera debía significar que paté no había y tampoco ninguna otra alternativa, así que con cara de desilusión le pedí un montadito de york y queso. La camarera me ofreció uno de jamón serrano o de pringá y yo le respondí que muchas gracias, pero que de jamón no podía comer y que de pringá me acababa de comer uno.

–Pues también tengo ensaladilla rusa.

–¿La mayonesa lleva huevo?

–Sí.

–Entonces mejor no, ponme el montadito.

–También tengo caracoles.

–Gracias, pero no.

La pobre mujer lo hacía con su mejor intención, no sabía que estoy embarazada y que la mayoría de la (escasísima) oferta de su bar estaba vetada para mí. Por suerte, una parroquiana estaba sentada en la barra, justo a mi lado, y llegado este punto me mira, mira mi barriga, me vuelve a mirar y le dice a la camarera: «¡Ponle ya el montadito, coññññio, ¿no ves que está preñá?».

Por fin con mi montadito, volví a la mesa muerta de risa a contarle la anécdota a mi marido, no sin antes saludar a la señora y a la consternada camarera.

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9 comentarios en “Anécdotas de embarazada: de tapas

  1. jajaj, pero huevo podrás tomar, no??? porque sino, entre unas cosas y otras, esto te va a pasar unas cuantas veces más,jeje…Yo embarazada comía de todo, jamón, marisco… así que anécdotas con la comida ninguna. Sobre la barriga ya hay más, ese punto en el que la gente no sabe si has echado tripa a base de comer o estás embarazada da para mucho…

  2. Uy, yo estuve hace un par de semanas en un congreso que incluía lunch. Tenía un hambre voraz… Me acerco a las mesas del catering y lo primero que me encuentro son tostas de jamón… ¡Qué pinta tenían! Pero claro, sin pasar la toxoplasmosis (como me salió en la analítica) nada. Me acerco a la siguiente mesa y son canapés de sushi… Pues nada tampoco, no? Voy a la siguiente, y unos canapés con carne pero superpoco hecha… Descartado. Voy a la siguiente y me encuentro ensalada! Vale, genial…. Claro, así que acabé tomándome únicamente el postre (brownies y tarta de queso). No te imaginas después mi peque que movimientos con el subidón de azúcar! jaja.

    La verdad que lo de la comida es un rollo, cuando voy a comer por ahí acabo descartando la mitad de la carta… Pero bueno, es por la mejor de las causas 😉

    Feliz día♥
    María {La cajita de música}

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