El día que conocí a Carlos González

Ya os he dicho alguna vez que siempre, siempre he querido ser madre, aunque no haya encontrado el momento hasta los 33 años. Lo que no os he confesado nunca es que allá por los 19 años estaba taaaan loca que me compraba cada mes alguna revista de estas de maternidad. Me gustaba mirar a los bebés, tan monos, aprender de los artilugios relacionados con la maternidad (de los cuales ahora no pienso usar ni la mitad), del embarazo y la lactancia… En alguna de esas revistas había un consultorio donde un tal Cárlos González respondía a dudas de madres. Como tantos otros, me lo leía y punto.

Pasaron los años y la moda de las revistas de maternidad. Pero cuando empecé a ver cómo alguna amiga madre citaba a Carlos González en Facebook lo recordé y me puse a investigar en internet. Decidí que cuando llegara mi momento me iba a leer todo lo que hubiera escrito… y así está siendo. Mientras buscábamos embarazo (y poco después de conseguirlo) estuve leyendo Bésame mucho, después empecé con Un regalo para toda la vida (que aún sigo leyendo a ratitos, me lo terminaré en verano, cuando no tenga ya la amenaza de un examen de oposiciones a la vuelta de la esquina) y ya tengo esperando Mi niño no me come.

Carlos GonzálezEste fin de semana, como sabéis las que me seguís por twitter o por facebook, he tenido la oportunidad de asistir a dos conferencias suyas: «Necesidades afectivas» y «Alimentación complementaria». Las dos han estado geniales, aunque admito que me ha gustado más la segunda, creo que porque la temática de la primera me la tenía más aprendida, había visto varias charlas suyas sobre este tema en internet y había leído Bésame mucho. En todo caso, los dos días fue un gustazo escucharle contar cosas sobre maternidad e incluso hacer algún chiste, todo ello rodeada de mamás y de niños tomando teta (admito que yo las miraba de reojo porque temía que se molestaran, ansiosa por ver un primer plano de cómo agarraba el bebé el pezón).

Lo mejor de todo es que me llevé los libros firmados. El primer día me acerqué después de las conferencias y el pobre Carlos tenía cara de agotado, así que le perdono que solo me pusiera un «Para…». El segundo día, sin embargo, me acerqué antes de la conferencia… y fue simpatiquísimo conmigo, estuvimos hablando un minutito, me preguntó por el embarazo y el sexo del bebé, le relaté brevemente mi reciente experiencia (a lo que me recomendó que no hiciera ningún caso si iba a recibir otra opinión) y aproveché para preguntarle una duda sobre el colecho. Fue encantador y, dado que le dije cuál era el supuesto sexo del bebé pero que no nos fiábamos del todo, me dedicó Mi niño no me come con «Para … and Co.».

No me entretengo más, porque lo que quería compartir hoy con vosotros son algunas frases que él dijo a lo largo de las conferencias y de las que yo tomé nota en una libreta para no olvidarlas. Con ellas os dejo:

 «Voy a decir lo que se tenía que haber dicho hace mucho tiempo: tu hijo te quiere, no por la teta, ni por la protección ni por la necesidad de cuidados. Tu hijo te ama, eres su vida, es el único amor incondicional; disfrútalo que son muy pocos años».

 «Decir lo que tiene que comer un niño es como decir cuánto tiene que respirar».

 «Damos por sentado que a todos los niños les tienen que gustar todas las cosas, y no es así. Estamos obsesionados con la creencia de que hay que comer de todo. ¡Y una mierda!».

 «Nadie sabe cuánto come un niño de cuatro meses. Se sospecha que un poco más que los de tres y un poco menos que los de seis, pero las tablas no lo dicen…».

 «Hablar de lo que debe comer un niño es como hablar del salario medio: muy engañoso».

 «Cualquier cantidad que te diga el médico que debe comer tu hijo está calculado para que hasta al niño más tragón del mundo le sobre un poquito. Por eso hay tantas madres obsesionadas con que su hijo no come lo suficiente».

 «La alimentación complementaria no es una cuestión de nutrición, sino de educación».

 «No hay que quitar las tomas de pecho para darle cualquier otra cosa: por eso es complementaria y no sustitutiva. Siguen necesitando mamar al menos cinco o siete veces al día».

 «A los quince años, el que no ha aprendido a tomar decisiones con su comida comerá lo que anuncien en la tele».

 «Si tu hijo es feliz, salta y juega, pero está un poco por debajo del percentil mínimo y por eso tu pediatra te pide que lo fuerces a hacer cambios en su alimentación, la solución está bien clara: tienes que cambiar de médico».

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15 comentarios en “El día que conocí a Carlos González

  1. Me encanta!! Tengo “Un regalo para toda la vida” y “Bésame mucho”. He de decir que sólo los he ojeado porque me ponía a leerlos y lo veo todo tan obvio que no me acaba de atraer del todo. Desde que conseguí establecer la lactancia de mi hijo, blindé mis oídos a comentarios y seguí mi instinto. Lo que dice este hombre es lo que pienso. Hay que relarjase con muchas cosas en cuanto a la crianza y dejarse llevar por el sentido común (siempre que no haya problémas médicos serios).
    Ahora estamos empezando con el Baby Led Weaning y ahí andamos, superando miedos (muchos) y avanzando despacito, a su ritmo, sin prisas.
    Qué bien que te estés informando de tantas cosas!! Yo creo que si hubieses pedido permiso para mirar a algunas d las mamis q estaban dando pecho, te hubiesen dejado ver bien y explicado su experiencia. Yo lo hubiese hecho porque lo hubiese agradecido en su momento.

  2. Pues a mi este hombre… No termina de gustarme, me leí un regalo para toda la vida cuando nació Leo y no me gusto.
    Luego comparto muchas cosas de las que dice, pero no me convence

    • A mí tampoco! Claro que tiene razón en algunas cosas pero parece que ve mal que los médicos orienten sobre lo que debe o no comer un niño… Las pautas están para algo, luego cada uno las adapta a su niño. Pero tiene que haber unos índices que te sitúen, como los hay para los adultos, como los hay para los celíacos, o los diabéticos. Los hábitos se adquieren en la infancia, no lo olvidemos. No se trata de ser cuadriculados, pero sí de que haya unas rutinas. Y no hablo de un recién nacido, claro.

  3. Yo tengo los tres, venían en un libro gordote Comer Amar Mamar, y me han encantado. Eso sí, no me los tomo al pié de la letra, cada bebé y su mamá son un mundo, y hay que saber elegir que te sirve en tu caso particular, y que no. A mi aún así me gustaría asistir a alguna conferencia suya, he visto vídeos en youtube, y me quedo con ganas. Gracias por compartirlo! un besito

  4. Hola guapa! Sí que me das envidia, yo me he leído la trilogía Comer, amar, mamar (vamos, “Bésame mucho”, “Un regalo para toda la vida” y “Mi niño no me come” fusionados en uno, que le compramos por recomendación de matronaonline y que tenemos en papel porque es una especie de guía de consulta para mí) y me gustó mucho, aún cuando no esté 100% de acuerdo! De hecho el de la lactancia tengo pendiente re-leérmele ahora que ya se acerca mi FPP… Hice una reseña en mi blog con todos los libros que había leído por el momento y este está entre mis preferidos 😉

    A ver si se anima a venir a Santander!

    Feliz día♥
    María {La cajita de música}

  5. Qué envidiaaaa!!! como me fui de viaje y tenía la cabeza en otro sitio, no recordaba que había sido este finde! me parece un gran pediatra. Es verdad que no estoy de acuerdo a rajatabla al 100% con todo lo que dice, pero no creo que haya que tener a nadie de “gurú” de la crianza, lo mejor es ir cogiendo varias ideas para formar una misma las ideas propias que más se adapten a su vida familiar y sus creencias.
    Es de una humildad inmensa lo que dice este hombre respecto a la nutrición y los pediatras. No nos engañemos, sabe más de nutrición infantil un nutricionista que un pediatra… pero son muy pocos pediatras los que reconocen esto y es de sabios y de profesionales reconocer las limitaciones y derivar a otros profesionales cuando no se sabe resolver un problema, como ocurre en ocasiones con la lactancia. El mes pasado una mamá en facebook comentaba que había ido a urgencias por un dolor de oídos y al decir que segía amamantando a su hijo de 18 meses, llamaron al pediatra de guardia a ver qué podían recetarla. Nada, que si tomaba el pecho, no podía tomar ninguna medicación… ¿cómo puede un pediatra decir estas cosas? es increíble, pero cierto. Claro que también dijo que las recomendaciones de la OMS de la lactancia materna exclusiva eran sólo para países pobres, que aquí no había que hacerlo oprque a los niños se les caen los dientes si maman tan mayores…

    • Sí, lo que más me conquista de él es su humildad. Él admite que en sus 6 años de carrera solo estudió una hora de nutrición infantil y encima todo obsoleto, que lo poco que sabe lo ha aprendido porque se ha preocupado de formarse después. También me gustó que tras la conferencia de alimentación complementaria hubo un largo turno de preguntas, y a algunas madres les dio su opinión o consejo, pero a otras les dijo que no podía opinar sin conocer el caso pero que si era como ellas decían el que podía orientarlas era un nutricionista.

  6. Yo me he leído los tres y me encantó. Me gusta, sobre todo, que lo que dice no lo dice porque sí, ni por ciencia infusa. Está todo bien documentado. Y cuando no está documentado, también lo reconoce. Qué lujo que os haya dedicado el libro 🙂

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