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Mi embarazo: semana 23

¡Una semana más! El tiempo pasa volando, y cada día soy más consciente de ello. Estoy muy atareada, pero también llena de energía: me encuentro genial, me veo muy guapa con mi barriguita y estoy disfrutando mucho del día a día. Mi marido tiene unos días libres, y, aunque yo estoy hasta arriba de responsabilidades, los pequeños ratitos que pasamos juntos están siendo estupendos. Paso a contaros las cosas más importantes que han sucedido esta semana…

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: según los libros, la chiquituja debería medir 28,9 centímetros y pesar 501 gramos, pero ella ya superaba un poquitín estas medidas hace dos semanas, en la semana 21. ¡Yo, por si acaso, os sigo poniendo los valores de referencia! A partir de esta semana empiezan a producirse conexiones muy importantes en su cerebro. ¡Ya esta semana entra en fase REM cuando está dormidita! Su piel comienza a ganar un leve pigmento rosadito, aunque aún se pueden ver sus órganos y huesos a través de ella, porque aún los depósitos de grasa apenas se están empezando a formar. ¡Además, una vez finalizada esta semana, tiene un 50 % de posibilidades de supervivencia en caso de parto prematuro! (aunque probablemente con graves problemas, así que vamos a hacer lo posible por que nuestra chiquituja siga muy a gustito aquí dentro una buena temporada).

 Se mueve sin parar, pero con horarios: la chiquituja sigue moviéndose casi todo el día, pero soy consciente de que tiene sus tiempos. Normalmente, suele quedarse parada cuando como (pero un rato después de comer se agita), cuando hay algún sonido extraño alrededor o cuando estoy dando un paseo (pero si en el paseo me paro en la farmacia a hacer una compra, empieza a patalear).

 Picores en la barriga: me echo aceite de almendras después de la ducha e hidratante de avena por las noches, pero alguna tarde he tenido picores en la piel de la barriga. He leído en alguna parte que es normal sentir esto, así que me echo cremita refrescante y no le doy mucha importancia.

 Mareos: estoy muy bien y tengo muchísima energía, pero ya me ha pasado un par de veces que he sobrevalorado mis fuerzas, y al levantarme para subir al despacho me ha dado un mareíllo. En esas ocasiones me he puesto un té (he eliminado por completo la cafeína de mi dieta, así que en contados momento de bajón me permito un té con la mayor tranquilidad, en total me habré tomado 6 o 7 en lo que llevamos de embarazo).

 Continúan los calambres: por suerte no son todas las noches ni mucho menos. Estoy comiendo frutos secos y plátanos, que dicen que son buenos, pero aún así no me libro de uno o dos calambres por semana. Son dolorosísimos, me pillan en mitad del sueño y no puedo evitar exclamar de dolor. Menos mal que mi marido tiene un sueño profundísimo…

Y esto ha sido todo por esta semana, ¡ya os seguiré contando! Aunque será desde otro lugar, no os despistéis mucho que mañana tenemos inauguración del nuevo blog… 😉

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Mi embarazo: semana 22

Estoy atareadísima ahora mismo, ¡que me examino pasado mañana de las oposiciones! Apenas tengo tiempo para respirar (aunque tengo pocas posibilidades, no quiero quedarme con la sensación de que pude haber hecho más), pero no quería dejar de publicar el resumen semanal de cómo he vivido la semana 22 de mi embarazo. Parece que la ley de Murphy funciona, porque esta semana han pasado muchas cosas, pero me limito a haceros un resumen rápido y ya os contaré con detalle en cuanto pueda. ¡Un besazo!

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: según los libros, el feto a estas alturas debería medir unos 28 centímetros y pesar 430 gramos, pero nuestra chiquituja ya medía 29 centímetros la semana pasada y pesaba 500 gramos, e imaginamos que habrá crecido un poquito. Le está creciendo pelo, aunque la pigmentación aún no esta lista y de momento ese pelo es de color blanco. Su piel aún está arrugadita, se irá estirando un poco conforme vaya engordando y acumulando grasa debajo de la piel. Se mueve mucho (doy fe) y su cerebro está comenzando un periodo muy importante de su desarrollo… ¡Y yo creo que no le va mal de momento, porque tengo la sensación de que la chiquituja ha salido espabilada!

 Recobrando la agilidad: sigue costándome mucho subir los dos pisos de casa de un tirón, pero parece que poco a poco me voy acostumbrando a la barriga. Hace poco os comentaba que estaba muy incómoda porque no era capaz de seguir manteniendo mis posturas habituales. Parece que eso ha llegado a su fina, porque me he adaptado y ya sé de qué forma estoy cómoda para sentarme, para relajarme en el sofá, para agacharme a coger algo o incluso para dormir. ¡Qué alivio!

 En constante movimiento: estoy realmente sorprendida, no esperaba que mi niña se moviera tantísimo. La noto constantemente, ¡no para! Es más, últimamente empiezo a darme cuenta de distintos tipos de movimientos, empiezo a conocerla, a adivinar su postura y a predecir lo que va a hacer si yo me muevo de tal forma.

 Movimiento que se ve ¡y se siente!: desde el principio de la semana 22 me di cuenta de que si observaba mi barriga al notar cierto tipo de movimientos se veían una especie de temblores en la piel. ¡Fue alucinante! Además, el pasado miércoles por la noche le pedí a mi marido que pusiese la mano en mi barriga y no la quitase en un buen rato. Como siempre, la chiquituja se quedó quieta al sentir el contacto, pero al cabo de un rato se olvidó y empezó a moverse de nuevo. ¡Su padre alucinaba, dice que lo siente muy suave pero claramente!

 Hipo: como ya os contaba el otro día, creo que por primera vez me di cuenta de un ataque de hipo de mi chiquituja. ¡Fue extraño y precioso a la vez!

 Hinchazón: afortunadamente ha vuelto ese buen tiempo de principios de verano, pero durante unos días vivimos una ola de calor de las que solo se viven en esta ciudad y se me hincharon las piernas y los dedos de las manos.

 Calambres: no sé si es un síntoma relacionado con el embarazo, pero ya me ha pasado tres veces: estoy durmiendo, siento la necesidad de estirarme un poco y volver a descansar y de pronto, ¡plas!, un intensísimo calambre en el gemelo. Dos de esas veces ha sido muy doloroso, así que tendré que consultarlo cuando vuelva a ser dueña de mis días, para evitar que me siga pasando.

28

Mi embarazo: semana 21

La semana 21 de nuestro embarazo ha sido muy bonita. Por fin pudimos respirar tranquilos tras nuestra ecografía privada: todo marcha perfecto y nuestro bebé es una niña. Estamos muy contentos y aliviados, aunque un poco enfadados porque seguimos pensando que no hay derecho a que se trate así a unos futuros padres. ¡Pero vamos a centrarnos en lo bueno! ¡Que esta semana ha sido muy especial! 😉

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: parece que de tamaño nuestra chiquituja es más grande de lo normal, así que ya nos hemos perdido con los valores de referencia que aportan los libros. Según ellos, la peque debería medir unos 26,7 centímetros y pesar unos 360 gramos; en realidad mide 29 centímetros y pesa 500 gramos. Hemos podido verla al detalle y eso nos ha dado muchísima tranquilidad, ¡nos pasamos las horas mirando sus fotos! Un detalle curioso es que ya a estas alturas se han formado sus cejas y sus pestañas, el broche de oro para esa carita deliciosa. ¡Estamos deseando comérnosla a besos!

 Aumentando tallas: estoy muy cómoda con la ropa de embarazada. De momento peso solo 2 kilos 200 gramos más que al principio de mi embarazo (antes, 56,7 kilos; ahora, 58,9) y he aumentado una talla de sujetador, aunque esta me está ya muy prieta y no pasará mucho tiempo antes de que compre la siguiente.

 Pataditas ¡a todas horas!: esto me ha sorprendido muchísimo. Había leído que a esta altura del embarazo los bebés pasan casi todo el día durmiendo, y solo seis horas despiertos. ¡Y yo siento movimientos a todas horas! Después de investigar, resulta que en este momento los bebés se mueven muchísimo incluso cuando están dormidos… De momento, tanto movimiento me resulta desconcertante y me distrae de lo que esté haciendo. ¡Es muy extraño! Sin embargo, aún no noto un patrón fijo de movimientos en esta pequeña acróbata.

 Piel seca: la piel de la barriga sigue tirando, pero la mantengo muy hidratada y de momento no he notado ninguna estría. ¡Esperemos que siga así!

 Ombligo redondo: mi ombligo estaba cerrado, era una línea vertical, y semana a semana ha ido abriéndose, hasta que ahora es ya un círculo perfecto. ¡Me resulta muy extraño!

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Mi embarazo: semana 20

La semana 20 empezó siendo emocionante y terminó muy amarga. Al principio, la sensación de haber sobrepasado el ecuador, de que ya hemos vivido la primera mitad del embarazo y que ya lo que queda es siempre menos que lo que hemos pasado… abrumaba la sensación de cuenta atrás. Después, el jarro de agua fría. Como comentaba ayer, nos trataron mal en la ecografía y, aunque ya estamos tranquilos, a mí me ha quedado en el cuerpo una sensación muy desagradable. Siento como si me hubiesen manoseado, me siento agredida. Es un final muy amargo a una semana que tendría que haber sido preciosa. Al menos me queda la esperanza de que la siguiente sea mejor.

Paso, sin más preámbulos, a contaros cómo ha ido la semana. Por suerte, ya tenía gran parte de la entrada escrita antes del mal trago… 😉

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: los libros y páginas que consulto dicen que a las 20 semanas el feto suele medir 25,6 centímetros (desde la cabeza hasta el pie) y pesar 300 gramos. Nosotros hicimos la eco estando de 20 semanas y 5 días, y nos dijeron que medía 21 centímetros y pesaba 360 gramos. Lo dejamos en cuarentena hasta «la ecografía buena». El bebé está desarrollando patrones regulares de sueño y vigilia, aunque aún no siento sus movimientos con tanta frecuencia como para conocerlos. Nos dijeron el sexo, pero no nos fiamos, así que hablaré por los dos: si es niño, sus testículos están empezando a descender hasta el escroto; si es niña, su útero está completamente desarrollado. La placenta ha alcanzado su máximo grosor, y está en pleno apogeo de su actividad: debe proporcionar oxígeno y energía suficientes para que el bebé siga creciendo semana a semana y además hacerse cargo de todos los desechos.

 Barrigón: no hay lugar a dudas, estoy embarazada. Tengo andares de embarazada y barriga de embarazada (pequeña aún, pero ya no puede ser fruto de atracones, pues tiene la forma característica y ya sobresale más que mis pechos).

 Tensión en el vientre: cuando paso un buen rato de pie, noto que me molesta el vientre. Tengo la sensación de que es un dolor de tipo muscular, así que no le doy demasiada importancia. De hecho, si me siento o me sostengo la barriga con las manos siento mucho alivio.

 Piel seca: necesito echarme crema hidratante por todo el cuerpo (yo nunca soy constante con las cremas). La piel de la barriga me tira bastante (los pechos no tanto), así que además del aceite de almendras que uso en la ducha algunos días me pongo crema hidratante de avena antes de dormir. El día de la ecografía no me eché nada (leí en alguna parte que la crema hidratante puede interferir en la calidad de la imagen) y lo pasé fatal, todo el día con sensación de tirantez.

 Encías sangrantes: yo siempre he sangrado un poquito al lavarme los dientes, pero ahora mismo es pasarme el cepillo y parezco Hannibal Lecter. Me resulta un poco incómodo, ¿debería comprar un cepillo de dientes más suave para estos meses? Normalmente uso el de dureza media.

 Soy una glotona: tengo mucha hambre y no dejo de picotear, y claro, estoy engordando todo lo que no engordé antes. De momento sigo por debajo del peso permitido, pero claro, si tenemos en cuenta que al principio perdí peso, no hay que despreciar la subida de estas últimas semanas. Me consuela saber que también contribuye la ansiedad: en pocas semanas me examinaré de las oposiciones y claro, me da por comer. Cuando todo pase, tendré más tiempo para hacer ejercicio y dieta sana.

 Sentimientos inexplicables: no he sufrido muchos cambios de humor en el embarazo, pero ahora, cuando los libros dicen que suelen estabilizarse poco a poco, yo me doy cuenta de que mis sentimientos no siempre concuerdan con mis pensamientos o mi estado mental. Me ha pasado varias veces, de pronto tengo ganas de llorar sin ningún motivo. Estoy sola, en medio de una tarea, y de pronto me siento triste. Es desconcertante.

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Mi embarazo: semana 19

Una semana más en nuestra casita y nuestra pequeña familia. Como siempre, ha habido algunas novedades esta semana que quiero compartir con vosotros:

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: cada día se hace más grande. Ya mide 15,3 centímetros desde la nuca hasta el culete y pesa 240 gramos. A partir de la próxima semana, las medidas ya se toman de la cabeza al pie, ¡así que parecerá que ha crecido muchísimo! En esta semana su piel se ha cubierto de la vernix caseosa, una especie de grasita que protegerá su piel durante lo que queda de embarazo (al estar en líquido, nacerían muy arrugaditos si no fuera por la vernix, que suele desaparecer progresivamente hacia el final del embarazo). También empieza a formarse su cuero cabelludo, aunque no todos desarrollan pelo antes de nacer. Aún no sabemos su sexo, pero si fuera niña ya estaría creando su reserva de óvulos y tendría lista aproximadamente la mitad. ¡Es curiosísimo pensar que a estas alturas, cuando yo era un feto, puede que ya tuviera el óvulo que ha formado a mi bebé listo para el futuro! Está despierto unas seis horas al día. Aún no conozco sus patrones, pero casi todos los días noto en algún momento las burbujitas de sus patadas (y me da mucha pena los días que no lo noto). La semana que viene tendremos la ecografía de las 20 semanas, ¡estamos deseando ver cómo ha crecido!

 Barriga en aumento: la barriga es cada día un poquito más grande, ya a casi nadie se le escapa que estoy embarazada. He perdido bastante cintura, pese a mi constitución (soy de cintura muy fina y caderas bastante anchas, de modo que es más difícil que deje de percibirse una curvita, digo yo). Como ha vuelto el fresco, no he podido estrenar mi ropa premamá (tengo pendiente enseñárosla) y paso auténticos apuros para no ir todos los días con la misma ropa, porque la mayoría de las prendas de entretiempo me aprietan en un lado o en otro.

 El pecho también crece: ¿recordáis que hace un par de meses me compré un par de sujetadores? Pues uno de ellos, el que tiene tirantas, ya me molesta un poco si lo llevo durante todo el día. Sin duda alguna como estoy más cómoda es sin nada bajo la ropa, pero con los tejidos finitos odio que se marquen los pezones, así que estoy usando más el otro sujetador, que a veces tengo que subir un poco porque es para escote palabra de honor. Empiezo a considerar comprarme más sujetadores, pero me entra la duda. ¿Será este el definitivo? ¿Volverá a aumentar? ¿Lo compro ya de lactancia? Vi una oferta online de dos sujetadores de lactancia bastante majos, pero ahí recomiendan comprar una talla más y una copa más. Yo tenía una 85B, ahora uso una 90B y me aprieta… ¿Debo comprar una 95C? Las que ya habéis pasado por esto, ¿me dais consejo?

 Cansancio y ganas de hacer pis: esto sigue como la semana pasada. Me temo que estos síntomas pueden haber llegado para instalarse.

 La libido por las nubes: la sabiduría popular dice que es habitual en las embarazadas. Yo, fanática de la serie Friends, recuerdo aquel episodio (8×11) en que Rachel, embarazada, le comentaba a Phoebe que le atraían un montón de tíos, incluso los más feos (y Phoebe le respondía que era normal en esa época del embarazo, cuatro meses, que cuando ella estuvo embarazada de los trillizos de su hermano fue tres veces peor 😉 ). Pues bien, al menos en mi caso no es leyenda urbana. En el primer trimestre todo fue completamente normal, o incluso estaba ligeramente «de capa caída», hace unas semanas que empecé a notarme un poquito más «inquieta» en este aspecto y desde hace una semana esto ya no es normal. Después de un fin de semana muy movidito, yo sigo con ganas de «marcha». Mi marido está extrañado (que no descontento, ¿eh?). Y lo que a mí nunca me pasa: encuentro tremendamente sensual a gente que sale por la tele (y que no es atractiva, por cierto) y si veo alguna escena más interesante (un beso, una pudorosa escena de cama con sábana cubriendo cada milímetro de piel) empiezan a entrarme ideas… Pues eso.

 Hambre voraz: estoy muy caprichosa con las comidas, se me antojan mil chuches dulces y saladas, pero es que además tengo muchísima hambre a todas horas. Adiós dieta, estoy comiendo por cinco.

 Engordando: como es lógico, con todo lo que estoy comiendo estoy engordando por fin. Ahora mismo peso 1400 gramos más que cuando me quedé embarazada. Que está muy requetebién si piensas que estoy de 19 semanas… Pero es que hace una semana pesaba un kilo menos. ¡O no llego o me paso!

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Mi embarazo: semana 18

Escribo esta entrada con un poquito de retaso, pero es que ¡he acabado la semana agotada! Necesitaba una cura de sueño… Os pongo al día de lo que ha sido la semana 18 de mi embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: ya mide 14,2 centímetros y pesa 190 gramos. Se mueve constantemente, y aunque algunas mujeres tardan un poquito más en notarlo, yo empiezo a notar ya sus movimientos. Aún no sabemos si es niño o niña, pero con este tiempo el feto ya debe tener visibles los genitales, y si es niña habrá desarrollado ya el útero y las trompas de falopio. Lo que más nos emocionó es saber que ya es capaz de escuchar los sonidos fuertes que ocurren en el exterior. ¡No os digo quién se ha desgañitado gritándole a mi ombligo «Soy papá, soy papá»! 😉

 Vuelve el cansancio: no sé por qué, he estado toda la semana de bajón, con ganas de dormir a todas horas.

 Visitas al baño: las ganas de hacer pis a todas horas también han vuelto, aunque de momento no son muy graves, solo me levanto una vez por la noche para ir al baño.

 Antojos: estoy muy caprichosa. Primero tuve antojo de dulce, luego vi que un amigo posteaba unos churritos y no paré hasta que me comí unos, me mencionaron los berberechos y me he zampado dos latas… Y esto ha sido solo empezar. ¿Lo malo? Que me apetecen mucho una hamburguesa que me gusta del McDonalds y un kebab, y aparte del detalle de la lechuga (que no tomo fuera de casa por la toxoplasmosis) no me parece buena idea comer ese tipo de comida estando embarazada…

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Mi embarazo: semana 17

Acabamos de cumplir la semana 18 (¡y cuando leo todo lo que va a pasar esta semana me emociono, aunque tendréis que esperar para saberlo a la semana que viene! 😉 ), así que hoy nos toca hacer balance de lo que ha sido la semana 17 en nuestro embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: el bebé mide 13 centímetros y pesa 140 gramos. Sus huesos se están endureciendo, su piel empieza a ser menos translúcida y el cordón umbilical se hace más grueso y fuerte. Su sistema circulatorio sigue bombeando sangre a toda velocidad (que nos lo digan a nosotros, que el otro día escuchamos cabalgar su corazón). Aunque lleva semanas tragando líquido amniótico, es ahora cuando se empieza a desarrollar su sentido del gusto. Según he leído por ahí, el sabor de mis comidas pasa al líquido amniótico igual que pasará a la leche, así que el bebé se va acostumbrando. Esta semana ha probado, entonces, mis famosas hamburguesas caseras, los pimientos de Padrón, sandía y uvas, la ensalada de mozarella y tomate… 🙂 El meconio (lo que será su primera cacota) empieza a acumularse en el intestino y su oído se está desarrollando: se pasa el día escuchando los sonidos de mi interior.

 Empiezan las miradas y el toqueteo: los extraños que me ven por la calle observan mi barriga y dudan. Empieza a notarse un poco, lo justo para sembrarles la duda. Y ya ha habido una persona, una conocida, que me ha pedido permiso para tocarme la barriga. No me ha molestado, pero me ha resultado rarísimo. Nunca ninguna persona me había pedido tocarme la barriga.

 Andares de embarazada: he notado que camino de forma diferente. Ya llevo ropa de verano, faldas hippies, y para mí era muy habitual sentir al caminar el roce constante de la cara interna de los muslos. Ahora no lo noto, y es que ando con las piernas más separadas, no sé por qué. Imagino que porque está cambiando mi sentido del equilibrio, ¡empiezo a tener una barriga!

 Sin aliento: nuestra casa tiene tres plantas, y siempre me ha costado un poco llegar de una vez desde la planta baja hasta el ático (nos mudamos en noviembre, no me ha dado tiempo a acostumbrarme antes de estar embarazada). Ahora soy incapaz de subir una sola planta sin pararme en los últimos escalones a descansar. ¡Me cuesta!

 Ropa premamá: hace ya tiempo os conté que había hecho una compra para salir del paso: unos pantalones normales de talla grande, un par de camisas y dos sujetadores sin aros. No fue una compra de ropa premamá, aún no me atrevía. Ahora, tras dos semanas llevando ropa de verano y sintiéndome rara (algún modelito mola, pero la mayoría quedan raros con barriguita), he decidido que necesito sentirme guapa y que mi marido me vea guapa. He hecho una compra por internet: cuatro camisetas premamá, tres vestidos premamá, un vestido hippie normal pero que admite barrigones, un pantalón de chándal premamá tipo pirata pensando en las clases preparto, una faldita vaquera premamá y dos pares de sandalias casi planas para el verano (yo solo tengo taconazos). Todo ello por 142 euros. No está del todo mal, ¿no? Os lo enseñaré todo la semana que viene, porque el envío tarda entre 7 y 10 días. Creo que aparte de esto ya solo me toca comprar algún sujetador más si el pecho vuelve a aumentar y puede que alguna camiseta de lactancia cuando entre la temporada de otoño.