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Mi embarazo: semana 16

Aunque pensaba haberos narrado esta semana la segunda visita con la matrona, ella me llamó el viernes pasado para cambiar la cita: acaba de empezar unos cursos de formación que le coinciden con el día que iba a verme a mí y al final, todo ha quedado pospuesto al próximo miércoles. Aparte de eso, la semana 16 ha tenido muchos altibajos, que os cuento ahora, cuando acabo de cumplir 17 semanas de embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: nuestro pequeñín mide 11,6 centímetros y pesa 100 gramos. Su cabeza está más recta y le empiezan a crecer las uñas de los pies. Su sistema circulatorio está ya en pleno funcionamiento: su corazón bombea unos 23 litros de sangre cada día, cantidad que no hace más que aumentar. Sus huesos comienzan a endurecerse y aunque sus párpados están cerrados ya puede sentir la luz directa sobre la barriga de mamá. Me lo he tomado muy en serio y esta semana he aprovechado una mañanita soleada de sábado para remangarme la camiseta y tomar un poquito el sol.

 Cateta de feria: esta semana es la feria de abril (sí, en mayo) en Sevilla. Por supuesto, de vestirme de flamenca me había olvidado hace tiempo, pero con esta barriga cada día un poquito más evidente no he encontrado nada cómodo y de mi talla entre los posibles modelos previstos. Total, que al final he ido con una falda ibicenca larga y una camiseta y mi mijita de complejo. ¡Llevaba a mi guapísima hermana al lado vestida de flamenca y deslumbrante! En fin, supongo que esta fase en que la barriga está a mitad de camino pasará, y cuando luzca barrigón me sentiré mucho más guapa…

 ¿Le siento?: ea, ya empezamos con la eterna duda de la embarazada. El fin de semana pasado me pareció sentir algo extraño en el vientre, como una cosquilla desde dentro, un leve burbujeo pero en movimiento (relativo, digamos que se movió un par de dedos). Si son gases, nunca los he sentido así. Hice la prueba de darme con los deditos en la barriga como hizo el obstetra durante mi ecografía para que se moviera el bebé y una de las veces creí sentirlo de nuevo… En total habrán sido unas cuatro veces, y entre semana no estoy sintiendo nada (no sé si afectará el ajetreo diario). Si es o no es, supongo que en algunas semanas podré confirmarlo.

 Altibajos: hasta ahora no había sentido yo lo que son los cambios de humor de las embarazadas (y tampoco estoy segura de que lo de esta semana sea eso). Hay días que me levanto llena de energía y con ganas de trabajar, moverme y hacer planes y días que me levanto cargada de una tristeza muy tonta y no tan fácil de explicar.

 Haciendo la lista: mi marido y yo hemos quedado en que las compras del bebé las haremos en verano, cuando pasen mis oposiciones y ya sepamos el sexo del niño. Pero no me puedo contener, poco a poco he ido elaborando una lista de las cosas que necesito para la llegada del bebé y sus primeros meses y cuando puedo, bicheo comparando precios y modelos en internet. Poco a poco, he llegado a la conclusión de que nos quedan por delante unos 2000 euros en gastos diversos, salvando las cosas que nos presten y los regalitos que nos hagan. Esta semana han empezado a caer regalos: ya tenemos un gorrito, unas manoplas y dos capas de baño. También nos han ofrecido prestarnos cosas: una hamaquita, un fular elástico y una trona (esta no estaba en la lista porque no la usaremos hasta los seis meses).

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Mi embarazo: semana 15

Las hojas del calendario pasan rapidísimo. Recuerdo lo lentas que se me hacían las semanas al principio. Ahora lo veo de otra forma: la semana que viene tengo la segunda cita con la matrona y falta solo un mes para la próxima ecografía, ¡si aún estoy disfrutando las sensaciones de la primera! Hoy cumplo 16 semanas, ¡cuatro meses!, y tengo la sensación de que todo va muy deprisa.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: últimamente crece un montón, en la semana 15 son ya 10,1 centímetros y 70 gramos (siempre me resulta extraño daros estas medidas en el balance semanal, porque lo hago el día que cumplo una semana más y las medidas de hoy en realidad son aún mayores). La semana anterior se alargaron sus brazos y esta lo han hecho sus piernas, que ya están proporcionadas con el resto de su cuerpo. Aunque tiene los párpados cerrados, es sensible a la luz muy fuerte, ¡aunque con la ropa no creo que le llegue nada de luz hasta que yo empiece a tomar el sol! El cuero cabelludo está cobrando forma y se desarrollan sus pestañas y sus cejas. Al parecer aún no escucha los sonidos externos, pero sí los del interior de mi cuerpo. ¡Por si acaso le hablo y le canto todo lo que puedo!

 La barriga sigue creciendo: hace unos días publiqué una foto de perfil. Cada vez más personas me dicen que ya se me nota. Y mi ombligo, que antes estaba completamente cerrado (era básicamente una pequeña línea vertical) empieza a abrirse.

 Más granitos: los granitos han vuelto a salir, parece que es un efecto secundario del embarazo…

 Incómoda: mi barriga aún no es voluminosa, pero ya me resultan incómodas algunas posturas habituales en mí. Tengo dificultades para dormir, ¡yo siempre he dormido bocabajo! Y me molesta el cinturón de seguridad del coche (hoy una amiga me va a prestar un adaptador de cinturón).

 Tests estupendos: Todas las pruebas del primer trimestre han tenido excelentes resultados, así que tenemos un motivo de celebración.

 ¿Niño o niña?: esa es la preocupación de todo el mundo, y vaya cara de decepción ponen cuando digo que aún falta un mes para saberlo. Mis amigas apuestan porque es una niña, pero claro, ¡tienen un 50 % de posibilidades de acertar!

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Mi embarazo: semana 14

Las semanas están pasando muy rápido. Parece que fue ayer cuando esperaba ansiosa la llegada de la semana 12, ¡y ya estoy de 15 semanas! Empiezo a perder la cuenta y tengo que pensar un segundito cuando me preguntan. Os hago un resumen de los cambios durante la semana 14, que han sido muchos:

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: en la semana 14 mide unos 9 centímetros y pesa unos 43 gramos. Hasta ahora era más bien cabezón, pero en estas semanas empieza a crecer el resto de su cuerpo (aunque confieso que lo que a mí me llamó la atención fue su barrigota). En esta semana empieza a verse su cuello y sus brazos se alargan hasta quedar más proporcionados con el resto de su cuerpo (y la semana 15 lo hacen las piernas). Los músculos de su cara están más desarrollados y las conexiones cerebrales empiezan el «modo prácticas», por lo que hace muchísimas muecas. Además, empieza a crecerle el lanugo, un vello muy fino que cubrirá todo su cuerpo durante el resto de su vida uterina.

 Se redondea la barriga: no noto aumento de tamaño, pero sí cambios en la forma que lo hacen más evidente. Sigo teniendo cintura, pero muy leve, ¡con la cinturita de avispa que yo tenía! La barriga se está redondeando, y me pasa a veces que me molesta la ropa sobre ella, por ejemplo el elástico del pijama, que me coloco por debajo de la barriga para estar cómoda.

 Piel estable: tras esos primeros granitos, parece que todo está bajo control.

 Pelazo: llevo ya cuatro meses sin teñirme, y aunque no se ve raro porque eran baños de color y se ve degradado, tengo las puntas rojizas y las raíces castañas. ¡Pero aún así mi pelo se ve precioso! Tiene volumen, buena caída, ¡me sienta bien! No echo de menos a mi peluquero.

 Se hace saber…: comenté mi situación en el trabajo y, como esperaba, se alegraron por la noticia. Al fin y al cabo a ellos no les afectará mi parto ni tendrán que cubrir baja por maternidad. Aún así, me comentan que es probable que me quede bastante más tiempo del previsto: ya he cumplido un mes, que fue lo que hablamos en principio, y es probable que termine este curso con ellos.

 Look premamá y arreglo de armario: por fin le he metido mano a mi armario, aunque con poco éxito. De momento, he apartado algo de ropa para regalar (poca) y he guardado toda la que no me queda ni me va a quedar bien en los próximos meses. Para evitarme trastornos, he dejado el armario con ropa de invierno y verano, pero que permita una barriga grande o mediana, apta para el embarazo y los primeros meses del posparto. La idea es no tener que arreglar más el armario hasta enero. ¡Y el armario está casi vacío! He hecho algunas compras que no son estrictamente premamá, pero que suponen en mí un cambio radical de estilo: dos pares de bailarinas (coral y turquesa), unas botitas planas de entretiempo (azul marino) y dos pares de leggins de tela vaquera, bien elásticos y talla grande, unos color vaquero oscuro y otros turquesa. ¡El cuerpo me pide estar cómoda, pero no quiero sentir que estoy en chándal o con la ropa de mi marido!

 Pinchazos en el vientre: me he asustado un poco, porque he empezado a sentir algunos pinchazos en el vientre, en la zona más próxima a la ingle, especialmente por la tarde-noche. Lo he consultado con la matrona por teléfono y me dice que es normal, que es mi útero estirando los ligamentos (al principio del embarazo se sentía dolor como de regla, en el segundo trimestre son más bien pinchazos o calambres), pero que si me molesta más a última hora es buena idea que intente descansar lo más posible para evitar problemas. Que escuche a mi cuerpo cuando me pide bajar el ritmo y descansar.

 No aumento de peso: ansiosa por seguir notando en mí evidencias de mi embarazo, me resulta frustrante ver cómo mi peso no aumenta. Recuperé lo perdido, sí, pero estoy pocos gramos por encima de mi peso al inicio del embarazo: 57,4. ¿No debería haber engordado ya al menos un kilito? Supongo que el exceso de trabajo tal vez impide que engorde, y mis raciones no son excesivamente abundantes, pero a mí no me apetece comer más de lo que como. ¿Debería esforzarme para aumentar las calorías?

 Hablo con mi bebé: ha surgido sin más, pero así ha sido, de repente, he empezado a aprovechar el trayecto en coche hacia el trabajo para apagar la radio y charlar con él. Le cuento ilusiones, le hablo de la ecografía y cuándo haremos la próxima, le hablo del futuro, le canto mis canciones favoritas… Creo que aún no me escucha, pero se ha vuelto un momento muy especial para mí.

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Mi embarazo: semana 13

La semana 13 ha sido muy emocionante porque nos ha traído un momento muy ansiado: ¡por fin hemos visto a nuestro bebé! Teníamos pocas expectativas, ya que sabemos que las ecografías no siempre se ven bien, pero la experiencia ha sido inolvidable.

Os cuento, como cada semana:

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: en la semana 13 mide ya 7,4 cm (y nos lo confirmó el tocólogo) y pesa unos 23 gramos. Es más o menos del tamaño de un kiwi. ¡Ahora es mucho más fácil imaginárselo! Se mueve mucho (y yo lo he visto), prueba el líquido amniótico, lo respira y lo orina (aunque la orina es absorbida rápidamente por el cordón umbilical).

 Se nota, se nota: cada vez me lo dice más gente. Pero no me hace falta que me lo digan: me lo noto yo. Bajo los blusones amplios se nota un pequeño bulto, algunos empiezan a ser estrechos y empiezo a cansarme incluso del elástico del chándal: suelo colocarlo bajo la barriga para sentirme más cómoda. Esta semana estoy de vacaciones y llevo leggins casi todo el tiempo; cuando la semana que viene vuelva al trabajo puede que me cueste estar cómoda. Creo que el mismo lunes hablaré con dirección para comentar mi situación antes de que empiecen las especulaciones.

 Vuelta a la adolescencia: por suerte, mi adolescencia fue muy llevadera en lo físico. Me van saliendo granitos sueltos aquí y allá, como en aquella época: uno en la barbilla, uno junto a una ceja… Nunca más de dos a la vez y no demasiado grandes.

 Me siento genial: no tengo síntomas desagradables, me encuentro muy bien y disfruto de mi creciente barriguita. Lo único malo es que aún no noto moverse al bebé, ¡pero ya falta menos!

12

Mi embarazo: semana 12

La semana 12 llegó cargada de ilusiones, ¡pero se ha ido muy rápido! Nos ha sorprendido descubrir que algunos libros ponen la semana doce como límite del primer trimestre y otros dicen que este trimestre termina en la semana catorce. Sea como sea, nosotros hemos sentido la semana 12 como algo importante, ¡estamos hablando ya de un tiempo considerable!

Como todas las semanas, hoy, que comienza la semana 13, os cuento lo que ha supuesto para nosotros esta semana 12.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: en la semana 12 el feto mide ya 5,4 centímetros y pesa 14 gramos. Ya tiene algunos reflejos y se mueve sin parar, aunque aún es muy pronto para notarlo. Sus ojos y sus orejas están colocándose poco a poco en su lugar definitivo. Sus intestinos están colocándose en su lugar y la mayoría de sus sistemas están preparándose para la puesta en marcha.

 La barriga sube: en los últimos días he notado muchos cambios en la forma de mi barriga. Hasta ahora, notaba cómo sobresalía mi barriga pero solo por debajo del ombligo, era algo parecido a la barriga de los días de la regla pero algo más grande. Pues poco a poco ha ido subiendo, de modo que aunque la barriga más evidente sigue estando en la parte baja, ya noto cómo la elevación comienza un poco por debajo del pecho.

 «Salta a la vista»: la mayoría de la gente sigue sin darse cuenta, pero me he llevado alguna sorpresa. Una antigua vecina, que sabe que estoy embarazada, me vio en el súper y me dijo que se me notaba mucho en la cara y que me veía un poco de barriguita. Pero lo fuerte vino cuando esta semana aproveché un huequito libre entre clases para acercarme a mi cole del curso pasado (que no está lejos del otro) a visitar a mis antiguos compañeros. Nada más entrar, una compañera me espetó: «¿Tú no vendrás a darnos una noticia, no?». Me reí y le pregunté por qué lo decía. Respondió: «Es que nada más verte he pensado que estás embarazada, no sé, se te nota diferente». Por supuesto, les confirmé la noticia y fue un ratito muy agradable, ¡y yo encantada de que me lo empiecen a notar!

 Pocos síntomas: de pronto, la mayoría de mis síntomas han desaparecido o se han atenuado mucho. Es extraño: si no fuera por la barriguita, el pecho hinchado y la talla extra en la ropa no sería consciente de que estoy embarazada. ¡Menos mal que la semana que viene tenemos ecografía!

7

Mi embarazo: semana 11

¡Parece mentira! Algunas semanas han pasado muy rápido, otras muy despacio… pero, pasito a pasito, casi sin darme cuenta, acabo de terminar el primer trimestre de mi embarazo. En los próximos días os haré un resumen de lo que he aprendido y las cosas que han cambiado en estos tres meses. ¡Toda nuestra vida ha dado un giro!

De momento, paso, como cada semana, a haceros el resumen de toda la semana once.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: durante la semana 11 el bebé mide unos 4,1 centímetros y pesa 7 gramos. ¡Y en pocas semanas habrá duplicado su tamaño! Los procesos más complejos de su desarrollo están terminados, ahora lo importante es que su cuerpo siga creciendo mientras se perfeccionan los mecanismos principales de su cuerpo. En esta semana se han formado las uñas y la placenta ha comenzado a funcionar. Para nosotros es increíble pensar que ahora solo estamos «ultimando detalles», ¡si aún nos quedan seis meses de embarazo! Evidentemente muchas de estas mejoras son imprescindibles para su supervivencia fuera del útero, pero es impresionante descubrir que tengo una personita completa dentro de mí. ¡Y casi no se nota!

 Mi barriga sigue creciendo y cambiando: cuando por fin trabajo en un cole en el que me permiten llevar vaqueros, no puedo ponérmelos. Toda mi ropa me aprieta, y solo me siento más o menos bien con algunas de mis faldas, las más holgadas. Ando escasísima de ropa mona para trabajar, aquí mi ropa holgada no vale y las faldas no son lo más cómodo. Total, que esta tarde por fin he sacado un rato para ir de compras. Me he comprado dos sujetadores, un vaquero elástico dos tallas mayor que mi habitual, tres blusones y un jersey largo. De momento no he comentado nada sobre mi embarazo en el trabajo, y comienzo a preguntarme qué pasará si la baja de esta profesora se alarga más de la cuenta. ¡Cada vez me cuesta más disimularlo! No solo tengo barriga, es que noto que empieza a subir poco a poco, ya noto algunos cambios en el ombligo.

 Sobrepasada por el pecho: honestamente no noto ningún aumento adicional de tamaño, pero me siento oprimida incluso con mis sujetadores más cómodos, hasta el punto de sentir a veces punzadas. ¡Menos mal que acabo de ponerle solución!

 Infección: había leído que las infecciones por hongos eran muy habituales durante el embarazo. Por eso, cuando noté escozor intermitente y un cambio de color en el flujo, consulté a mi médica. Mi marido y yo tenemos que hacer un tratamiento.

 Cansancio: y no puedo culpar de eso al embarazo. Además, tengo una especie de efecto rebote: aunque he pasado de tener tres trabajos (la agencia, el cole y las clases particulares) a «solo» dos (relativamente: en el cole me han dado dos clases más) y estoy durmiendo seis horas diarias (lo que ya es una mejora respecto de la semana anterior), no me sirve para recuperarme del agotamiento. ¡De este fin de semana no pasa la cura de sueño!

 Menos ganas de orinar: ¡y estoy muy agradecida! Mis visitas nocturnas al baño se han reducido, a veces una o incluso ninguna. Es un alivio: las horas que duermo, las aprovecho.

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Mi embarazo: semana 10

La semana diez ha sido de infarto, aunque por motivos ajenos al embarazo. He estado a punto de no llegar a este resumen semanal, pero no quiero perdérmelo y he conseguido sacar un rato. Acabo de cumplir la semana once y me doy cuenta de que estos últimos siete días han girado alrededor de cosas ajenas a mi embarazo. Aún así, voy a contaros cosas, que hay novedades:

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: En la semana 10, el bebé ya empieza a ser bastante grande: mide 3,1 centímetros (tiene el tamaño de un dátil) y pesa 4 gramos. El saco vitelino está empezando a disminuir y su cerebro se está desarrollando mucho. Sus deditos ya están diferenciados entre sí y sus orejas van tomando forma. También se está creando su diafragma. ¡Algún día gracias a eso podremos escuchar su voz!

 La barriga crece, el peso baja: Empieza a costarme disimular esa barriguita incluso con ropa. ¡He leído que mi útero tiene ya el tamaño de un pomelo! De momento no parece tripa de embarazada, supongo que la mayoría de la gente piensa que he engordado un poco últimamente. Sin embargo, el peso sigue bajando: ahora peso casi un kilo menos que cuando me quedé embarazada.

 Molestias en el pecho: Sigue hinchado y sensible.

 Náuseas… y vómitos: Lo de las náuseas lo tenía controlado, pero han surgido tantos temas que he vuelto a sufrirlas algunos días. Lo peor fue hace tres noches, que me tomé un zumo de naranja queriendo disipar las náuseas y al final acabé vomitando. ¡Y yo no soy en absoluto de vómito fácil!

 Un pan bajo el brazo: Dicen que los niños vienen siempre con un pan bajo el brazo. Pues en mi caso parece que es verdad: primero me salió aquel proyecto de redacción web que aún estoy terminando… pero eso no es todo. No he tenido ni ocasión de contarlo: el pasado lunes me llamaron para una entrevista de trabajo urgente en un cole (para sustituir a una profe de baja) y el martes me confirmaron que me habían seleccionado y empezaba el miércoles. ¡Todo eso con el otro proyecto aún abierto! Estoy durmiendo muy pocas horas para intentar llegar a todo y aún me queda por delante un largo fin de semana ante el ordenador… Pero también estoy muy contenta. Aunque no son trabajos a largo plazo, me van entrando cosillas que suponen algunos ingresitos para los gastos del bebé, por ejemplo.