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Pensando en el parto

Queda muchísimo tiempo hasta mi fecha prevista de parto: el 17 de octubre. Sin embargo, es un tema que ha surgido ya varias veces, y que conste que no he sido yo quien lo ha sacado.

Algunas de mis amigas que ya son madres me dicen que intente no pensar mucho en el parto, que a ellas les ponía muy nerviosas. Otras personas simplemente me preguntan dónde tengo pensado dar a luz o si quiero ponerme la epidural, y no escasean las miradas condescendientes si no están de acuerdo con mi respuesta.

La verdad es que no sé si es porque aún está lejos, pero el parto no me da miedo, al menos de momento. Y me reservo el derecho a cambiar de opinión en este tiempo, pero en principio no me siento muy inclinada hacia el uso de anestesia epidural. Sé que el parto duele, que normalmente duele mucho, que probablemente es uno de los dolores más intensos que pueda sentir. No soy tonta. Pero también tengo la sensación de que el dolor forma para mí parte de la experiencia, que sentirlo hará más intenso el anestesiaprimer encuentro con mi pequeño. También pesan algunos de los inconvenientes que pueden asociarse a la epidural y, especialmente, mi miedo a las agujas.

Sí, así como lo oís: no me asusta el dolor del parto, pero sí un pinchazo de anestesia, especialmente teniendo en cuenta el tipo de aguja y el lugar del pinchazo. Creo que sería incapaz de relajarme. Cuando me extraen sangre para una analítica tengo que mirar a otra parte; una vez me pusieron una vía para administrarme un medicamento y se me hizo insufrible, pasé mucha ansiedad, especialmente cuando el medicamento se administró por completo y me dijeron que no podían quitarme la vía hasta que el médico diera su autorización. Sé que me costaría aceptar una aguja, y más en esas circunstancias. Y no me asustan las consecuencias: pienso que puedo informarme sobre otros métodos para paliar el dolor, que quiero darles una oportunidad. Creo que si me informo bien sobre el proceso de parto, conociendo todas sus fases y lo que debo sentir en cada momento, seré capaz de asumir el dolor. Aunque los partos de primerizas suelen durar más, al fin y al cabo son unas horas… y si fuera tan insoportable, no habría mujeres que dan a luz sin epidural, más de una vez, incluso después de haber tenido partos con anestesia.

Lo que de verdad me deja mal cuerpo son las miradas condescendientes. No sé qué pretenden, ¿meterme miedo? ¿De verdad tienen tan claro que me estoy equivocando? Ya me he dado cuenta de que eso de las miraditas y los ojos en blanco son algo habitual cuando le dices a una madre que vas a hacer algo de forma diferente a como lo hizo ella, pero no acabo de comprenderlo. Infórmame, enriquéceme con tu experiencia, pero no me juzgues.