Minientrada
32

En estos días os tengo abandonados, no os he dicho nada pero me examino de las oposiciones (con pocas esperanzas, la verdad) este domingo.

Aún así, saco un minuto para preguntaros a las mamás: ¿cómo se siente el hipo del bebé? Estoy empezando a conocer mejor sus movimientos, y anoche me sorprendió notar cómo hacía movimientos algo bruscos y de forma rítmica: movimiento, dos segundos de pausa, movimiento… Duró un minuto más o menos, pero fue extraño y no sé si será eso…

Anuncios
6

Anoche soñé contigo

Anoche soñé contigo. Ha sido la primera vez: no sé si suelo soñar, pero es muy raro que yo recuerde mis sueños. Y anoche, por primera vez, soñé contigo, y recuerdo la sensación de estar dormida pero intentando prolongar el sueño: no quería despertar.

acunandoNo pasaba nada, éramos solo tú y yo. Había gente alrededor que hablaba conmigo y yo parecía conocerlos, pero para mí nadie existía salvo tú. Yo estaba dormida (sí, dentro de mi sueño) y me despertaba algo moviéndose a mi lado. Ese algo eras tú, mi bebé. Te cogía en mis brazos, te hacía un arrumaco y te llamaba por tu nombre (en mi sueño eras una niña y te llamaba por el nombre que siempre he querido que llevaras, pero no quiero darle demasiada importancia, también puede que seas un niño y mi amor por ti será el mismo).

Entonces me sacaba el pecho izquierdo y te lo ofrecía. Lo cogiste con ansia y yo sentí cierto alivio: creo que tenías pocos días y aún no se nos daba del todo bien lo de la lactancia. Me preocupaba que los demás empezaran a meterse y a decir que necesitabas leche de fórmula, pero tu forma de agarrar mi pecho me tranquilizaba y me hacía sentir que en pocos días todo habría pasado.

No recuerdo nada más, solo que me sentía rebosante de amor. Y que era feliz. Que eras el centro de mi mundo. Que tenerte en los brazos esta noche (aunque sea en sueños) ha sido lo más hermoso que he vivido jamás.

12

Indescriptible

Llevo toda la mañana buscando las palabras perfectas para describiros el momento que he vivido hoy. Han sido muchas horas acariciando mi vientre, leyendo sobre el desarrollo embrionario y fetal, tratando de hacerme una idea de cómo es, su tamaño, si siente algo… De pronto, verlo hoy en la ecografía ha sido una explosión de paz en mi vida. No era alegría, ni euforia… creo que simplemente era amor. No sentí ganas de bailar, de abrazar a nadie, de contar la noticia: lo único que sentí fueron unas incontrolables ganas de sonreír y llorar al mismo tiempo y una ternura desmesurada por cada uno de sus gestos.

Pero empecemos desde el principio: llegamos a la consulta del tocólogo, entregué la cartilla de embarazo a la enfermera y al cabo de unos minutos nos hicieron pasar. El primer susto vino cuando el tocólogo me pidió ver mis análisis, ¡y yo los había dejado en casa! Nadie me había indicado que tenía que llevarlos al tocólogo. Pero en fin, no nos puso pegas…

La enfermera me pasó a la camilla, me indicó que me bajara el leggin hasta la altura de la cadera y me colocó pañuelos de papel en la cinturilla para evitar que se ensuciara con el gel. Entonces llegó el tocólogo, me puso el gel y empezó a mirar por el monitor. Al minuto, mi marido, que estaba detrás, puso cara de alucinado. Preguntó que si lo que estaba viendo era de verdad el niño, y el tocólogo dijo que luego nos lo explicaría todo. A mí ese rato se me hizo eterno: mi marido ponía cara de alucinado, sonreía y me decía que se veía todo, pero el tocólogo estaba mirando fijamente la pantalla, muy serio y con cara de pocos amigos.

Por fin se animó a girar la pantalla. Al principio no vi nada, se veía algo redondo que resultó ser el primer plano de su cabezota. En cuanto alejó el plano, pude verlo completito. Me impresionó mucho: cuando me han enseñado ecografías, yo nunca veo nada, pero sin embargo con mi peque se veía todo claramente: la cabezota, la barriga gorda, los bracitos y las piernecitas… El tocólogo iba moviendo el ecógrafo y pude ver algunos detalles: las manitas, el fémur e incluso su carita, en la que se distinguía perfectamente la naricilla, las dos orejitas y los ojitos. Se movía muchísimo, ¡y yo sentía una ternura al verlo chapotear dentro de mi útero! Tras un momentito, se dio la vuelta y nos regaló un primer plano de su culete. ¡El papá dice que después de eso sabe indudablemente que es hijo suyo! 😀

Por fin nos comentó que todo estaba bien en la eco, pero que los resultados del cribado los recibiremos por correo en dos semanas más o menos. Me dio cita para las otras dos ecografías (en junio y en septiembre) y me dijo que a partir de junio dejara el ácido fólico y el yodo y lo sustituyera por un complemento vitamínico que no cubre la seguridad social: FeMASvit. La verdad es que me choca que me haya mandado unas vitaminas comerciales y no sé si habrá alguna diferencia importante con Natalben Supra, que aún tengo una caja por casa porque era lo que tomaba mientras intentábamos concebir. No me ha explicado el por qué del cambio y yo no caí en preguntar, pero no me deja contenta el tener que comprar unas vitaminas de una marca concreta sin saber si las necesito y por qué.

Pero quedémonos con lo importante: hoy he visto la cabecita de mi peque, su barriguita gordota que tantas ganas tengo de besuquear, sus manitas que tanto ansío acariciar… Lo que siento ahora mismo es, simplemente, indescriptible.