13

Mi embarazo: semana 17

Acabamos de cumplir la semana 18 (¡y cuando leo todo lo que va a pasar esta semana me emociono, aunque tendréis que esperar para saberlo a la semana que viene! 😉 ), así que hoy nos toca hacer balance de lo que ha sido la semana 17 en nuestro embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: el bebé mide 13 centímetros y pesa 140 gramos. Sus huesos se están endureciendo, su piel empieza a ser menos translúcida y el cordón umbilical se hace más grueso y fuerte. Su sistema circulatorio sigue bombeando sangre a toda velocidad (que nos lo digan a nosotros, que el otro día escuchamos cabalgar su corazón). Aunque lleva semanas tragando líquido amniótico, es ahora cuando se empieza a desarrollar su sentido del gusto. Según he leído por ahí, el sabor de mis comidas pasa al líquido amniótico igual que pasará a la leche, así que el bebé se va acostumbrando. Esta semana ha probado, entonces, mis famosas hamburguesas caseras, los pimientos de Padrón, sandía y uvas, la ensalada de mozarella y tomate… 🙂 El meconio (lo que será su primera cacota) empieza a acumularse en el intestino y su oído se está desarrollando: se pasa el día escuchando los sonidos de mi interior.

 Empiezan las miradas y el toqueteo: los extraños que me ven por la calle observan mi barriga y dudan. Empieza a notarse un poco, lo justo para sembrarles la duda. Y ya ha habido una persona, una conocida, que me ha pedido permiso para tocarme la barriga. No me ha molestado, pero me ha resultado rarísimo. Nunca ninguna persona me había pedido tocarme la barriga.

 Andares de embarazada: he notado que camino de forma diferente. Ya llevo ropa de verano, faldas hippies, y para mí era muy habitual sentir al caminar el roce constante de la cara interna de los muslos. Ahora no lo noto, y es que ando con las piernas más separadas, no sé por qué. Imagino que porque está cambiando mi sentido del equilibrio, ¡empiezo a tener una barriga!

 Sin aliento: nuestra casa tiene tres plantas, y siempre me ha costado un poco llegar de una vez desde la planta baja hasta el ático (nos mudamos en noviembre, no me ha dado tiempo a acostumbrarme antes de estar embarazada). Ahora soy incapaz de subir una sola planta sin pararme en los últimos escalones a descansar. ¡Me cuesta!

 Ropa premamá: hace ya tiempo os conté que había hecho una compra para salir del paso: unos pantalones normales de talla grande, un par de camisas y dos sujetadores sin aros. No fue una compra de ropa premamá, aún no me atrevía. Ahora, tras dos semanas llevando ropa de verano y sintiéndome rara (algún modelito mola, pero la mayoría quedan raros con barriguita), he decidido que necesito sentirme guapa y que mi marido me vea guapa. He hecho una compra por internet: cuatro camisetas premamá, tres vestidos premamá, un vestido hippie normal pero que admite barrigones, un pantalón de chándal premamá tipo pirata pensando en las clases preparto, una faldita vaquera premamá y dos pares de sandalias casi planas para el verano (yo solo tengo taconazos). Todo ello por 142 euros. No está del todo mal, ¿no? Os lo enseñaré todo la semana que viene, porque el envío tarda entre 7 y 10 días. Creo que aparte de esto ya solo me toca comprar algún sujetador más si el pecho vuelve a aumentar y puede que alguna camiseta de lactancia cuando entre la temporada de otoño.

Anuncios
14

Segunda visita a la matrona

Ya tenía yo ganas de que llegara la segunda visita con la matrona. No es que me preocupara nada en especial, simplemente esta mujer me ha dado mucha confianza y sabía que iba a darme mucha información, las fechas de mis próximas pruebas y, sobre todo, que me iba a dejar muy tranquila. La matrona retrasó mi visita porque estaba haciendo un curso de formación (lejos de molestarme, me causa buena impresión que a su edad y con su experiencia siga formándose, es indicio de profesionalidad) y a cambio nos hizo el favor de recibirnos fuera de su horario habitual de visita, ya que no le quedaban horas disponibles que coincidieran con el tiempo libre de mi marido, al que no dejan salir del trabajo para este tipo de pruebas.

matronaLo primero que hizo fue pedirme los resultados de los análisis para mirarlos con detenimiento. Todos los resultados le parecieron muy buenos, con un único matiz: me comentó que la tiroides suele subir un poco con el embarazo, y que normalmente solo se considera preocupante como para poner tratamiento a partir de 4,00. Mi valor es de 2,75, muy lejos de esa cifra y muy buen valor para una embarazada, pero aún así ligeramente alto. Por eso quiere asegurarse si, como es normal, baja a lo largo del segundo trimestre. Por eso ha pedido un análisis de función tiroidea para la semana 20, y a partir de esos resultados veremos si hay que repetirlo hasta que comprobemos la bajada esperada.

Después de eso, me tomó la tensión (perfecta, 9 – 6) y me pesó. No le preocupa que aún no haya ganado peso, especialmente al comentarle yo que gracias a su dieta he regulado mi estreñimiento y reducido la ingesta diaria de aceite de oliva. Dice que a partir de ahora sí debería ganar algo de peso, pero sin agobiarnos: lo iremos viendo poco a poco.

Después me hizo tumbarme en la camilla para hacerme un doppler y comprobar el latido del corazón del bebé. Tras un buen rato de ruidos extraños, empezamos a escuchar su latido, fuerte y rápido. Fue un momento muy emocionante, aunque nos sorprendió lo rápido que sonaba, ¡como si acabase de correrse una maratón! No hacía más que moverse, de manera que la matrona perdía el latido y tenía que volver a buscarlo muy a menudo. Nos confirmó que todo estaba bien, nos permitió unos segunditos para darnos la mano emocionados y me dijo que podía levantarme.

Después de eso repasó con nosotros las normas de alimentación, nos dio consejos para posibles efectos secundarios en esta etapa del embarazo, nos mandó el segundo o’Sullivan y un urocultivo para la semana 24 y fijó también nuestra tercera visita con ella para la semana 24.

¡Ah! Aproveché para preguntarle por el complejo vitamínico comercial que nos había mandado el obstetra a partir de junio… y nos comentó que ella como matrona no puede contradecir al médico, que esas vitaminas no vienen mal a nadie… pero que con lo que me mande la médico de cabecera tengo cubiertas de sobra mis necesidades, y si surge algo más me mandarán lo que haga falta. A buen entendedor…

En fin, que como imaginaba salimos de la consulta de la matrona muy contentos y muy tranquilos. 🙂

11

Mi embarazo: semana 16

Aunque pensaba haberos narrado esta semana la segunda visita con la matrona, ella me llamó el viernes pasado para cambiar la cita: acaba de empezar unos cursos de formación que le coinciden con el día que iba a verme a mí y al final, todo ha quedado pospuesto al próximo miércoles. Aparte de eso, la semana 16 ha tenido muchos altibajos, que os cuento ahora, cuando acabo de cumplir 17 semanas de embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: nuestro pequeñín mide 11,6 centímetros y pesa 100 gramos. Su cabeza está más recta y le empiezan a crecer las uñas de los pies. Su sistema circulatorio está ya en pleno funcionamiento: su corazón bombea unos 23 litros de sangre cada día, cantidad que no hace más que aumentar. Sus huesos comienzan a endurecerse y aunque sus párpados están cerrados ya puede sentir la luz directa sobre la barriga de mamá. Me lo he tomado muy en serio y esta semana he aprovechado una mañanita soleada de sábado para remangarme la camiseta y tomar un poquito el sol.

 Cateta de feria: esta semana es la feria de abril (sí, en mayo) en Sevilla. Por supuesto, de vestirme de flamenca me había olvidado hace tiempo, pero con esta barriga cada día un poquito más evidente no he encontrado nada cómodo y de mi talla entre los posibles modelos previstos. Total, que al final he ido con una falda ibicenca larga y una camiseta y mi mijita de complejo. ¡Llevaba a mi guapísima hermana al lado vestida de flamenca y deslumbrante! En fin, supongo que esta fase en que la barriga está a mitad de camino pasará, y cuando luzca barrigón me sentiré mucho más guapa…

 ¿Le siento?: ea, ya empezamos con la eterna duda de la embarazada. El fin de semana pasado me pareció sentir algo extraño en el vientre, como una cosquilla desde dentro, un leve burbujeo pero en movimiento (relativo, digamos que se movió un par de dedos). Si son gases, nunca los he sentido así. Hice la prueba de darme con los deditos en la barriga como hizo el obstetra durante mi ecografía para que se moviera el bebé y una de las veces creí sentirlo de nuevo… En total habrán sido unas cuatro veces, y entre semana no estoy sintiendo nada (no sé si afectará el ajetreo diario). Si es o no es, supongo que en algunas semanas podré confirmarlo.

 Altibajos: hasta ahora no había sentido yo lo que son los cambios de humor de las embarazadas (y tampoco estoy segura de que lo de esta semana sea eso). Hay días que me levanto llena de energía y con ganas de trabajar, moverme y hacer planes y días que me levanto cargada de una tristeza muy tonta y no tan fácil de explicar.

 Haciendo la lista: mi marido y yo hemos quedado en que las compras del bebé las haremos en verano, cuando pasen mis oposiciones y ya sepamos el sexo del niño. Pero no me puedo contener, poco a poco he ido elaborando una lista de las cosas que necesito para la llegada del bebé y sus primeros meses y cuando puedo, bicheo comparando precios y modelos en internet. Poco a poco, he llegado a la conclusión de que nos quedan por delante unos 2000 euros en gastos diversos, salvando las cosas que nos presten y los regalitos que nos hagan. Esta semana han empezado a caer regalos: ya tenemos un gorrito, unas manoplas y dos capas de baño. También nos han ofrecido prestarnos cosas: una hamaquita, un fular elástico y una trona (esta no estaba en la lista porque no la usaremos hasta los seis meses).

9

La báscula y yo

Cuando tuvimos la primera cita con la matrona, ella hizo mucho hincapié en que en el embarazo debía ganar peso muy poco a poco, especialmente al principio. Me dio bastantes indicaciones dietéticas sobre comer sano en el embarazo, pero no me dio datos sobre el aumento de peso total ni por meses; tampoco yo caí en preguntarle.

básculaNunca he tenido la costumbre de pesarme con frecuencia, pero tengo una báscula digital que usé para controlar el peso de Audrey cuando la pobre estaba tan malita (me pesaba con y sin gata). Desde el embarazo, la he colocado frente a la ducha y un par de veces por semana me peso después de secarme, justo antes de ponerme crema y vestirme. Mi aplicación de embarazo favorita tiene control de peso, así que lo voy apuntando.

Al principio no hubo grandes cambios: el día del test pesaba 56,7 y, salvo el día de la cita con la matrona que tuve un peso de 58 kilos (maldito estreñimiento) he obtenido sin excepción valores entre 56,7 y 57 kilos. Esta semana por fin vi un aumento de peso: 57,3. En el fondo me hizo ilusión, pensé: «ya empezamos». Pero ayer volví a pesarme y el valor fue de 56,5. Menos que al principio.

Ahora empiezo a preguntarme si es normal no aumentar peso, especialmente si mi pecho ha aumentado y mi vientre se ha redondeado. ¿Tal vez me he pasado con la dieta sana? Como ya os he contado, yo consumía mucho aceite y la matrona me lo redujo a dos cucharadas diarias. No soy muy estricta, tal vez me esté tomando tres cucharadas, pero el consumo es mucho más bajo de lo habitual en mí. Puede que por eso haya perdido peso… ¿Será sano para mi bebé?

15

La dieta de mi matrona

Mi matrona es estupenda, al menos a nosotros nos causó una excelente impresión. La visita con ella nos dejó muy buen sabor de boca y esperamos que sea siempre así. El caso es que cuando os conté sobre aquel día me quedaron un par de cosas en el tintero y ahora me gustaría retomar la primera de ellas: la cuestión de la dieta.

La matrona nos contó aquel día que por lo general ella siempre hacía recomendaciones dietéticas a las embarazadas, que en realidad no son nada del otro mundo: más que nada, alimentarse de forma muy sana y equilibrada y tener cuidado con ciertas limitaciones especiales a causa del embarazo. Dieta embarazoPero nos aclaró también que a ella le gusta ser más concreta porque hoy en día mucha gente se arma un lío con qué es sano y qué no lo es y es mejor prevenir. En mi caso, dijo, estaba especialmente interesada en que me ciñera dentro de lo posible a la dieta que me iba a indicar, porque mi padre es diabético y eso me hace algo más propensa a la diabetes gestacional, y una dieta muy cuidada puede ayudar a prevenirla y también a tratarla. También tengo que tener cuidado con el aumento de peso, si es lento y progresivo (especialmente al principio) es lo mejor, aunque no me quedó del todo claro si eso también me lo dijo por mis antecedentes familiares de diabetes.

Os voy a contar los detalles más importantes (yo, alumna aplicada, cogí dos carillas de apuntes en mi cuaderno solo sobre la dieta) y luego os explico mi experiencia.

Precauciones especiales

Hay ciertos alimentos con los que hay que tener cuidado, pero en realidad es muy fácil. Atención con todo lo que no haya sido cocinado o congelado. Teniendo en cuenta esa regla, hay distintas soluciones según el tipo de alimento:

♥ Sobre las verduras crudas, el problema es el contacto con la tierra, por lo que existe una posibilidad de contagio de la toxoplasmosis. Es recomendable lavar cuidadosamente todo lo que vayamos a consumir (hay quien usa lejía alimentaria, pero mi matrona me dijo que un lavado minucioso era más que suficiente). En la calle, evitar tomar ensaladas (no podemos estar seguros de cómo las han lavado) y pelar muy bien las frutas.

♥ Las chacinas (que están curadas) pueden ser también un problema, pero se soluciona metiéndolas 48 horas en el congelador (evidentemente, tampoco las podemos pedir en la calle). Dicen que sabe igual, pero aún no lo he probado (no consumo habitualmente estos alimentos). Gracias a matronaonline sé que eso se aplica también a mis anheladas anchoas, que me voy a tomar hoy de tapa antes de la cena. Otra opción para este tipo de alimentos es cocinarlos: así cené yo anoche unos guisantes con jamón. Con la mayoría de los fiambres no pasa nada, porque están cocidos.

♥ Con los lácteos, tener siempre la precaución de comprobar que están pasteurizados.

♥ Si no lo tenemos claro, evitar el alimento hasta poder consultarlo. Cuidado con las infusiones, algunas pueden ser perjudiciales (la salvia, el poleo menta…).

La dieta

Es muy sencilla, en realidad:

♥ Desayuno: algo de cereal (mejor integral), un lácteo y algo de fruta. Si me apetece un poco de proteína, está bien, aunque siempre con las precauciones que ya he indicado. Eliminar el café y el té (si nos cuesta, una sola taza al día) o sustituirlo por descafeinado.

♥ Comida y cena: siempre una buena ración de verdura y algo de proteína. En la comida, es recomendable que la verdura esté cruda (en ensalada) por su alto contenido en fibra; puedo comer además pasta y arroz de vez en cuando. Por las noches es preferible que la verdura esté cocinada para evitar las digestiones pesadas y que vaya acompañada de una ración de carne, pescado o huevo. En ambos casos terminar con una fruta, si es sin pelar mejor, por el aporte de fibra.

♥ También debo hacer pequeños tentempiés entre horas. La idea es no pasar más de tres horas sin comer algo durante el día, para evitar hipoglucemias. ¡Ojo! Los tentempiés tienen que ser muy pequeños, lo justo para recobrar energía: un yogur con un poquito de muesli, una pieza de fruta, un minibocadillito, un par de galletas integrales o un zumo natural (o al menos sin azúcares añadidos)

♥ Otras recomendaciones generales son: tomar dos o tres lácteos al día (nosotros tomamos leche desnatada y le parece genial), varias raciones de fruta, reducir al mínimo la bollería industrial y alimentos precocinados e intentar evitar los alimentos picantes (¡con lo que me gustan!) y los fritos, aunque de vez en cuando me puedo permitir unos huevos fritos con patatas, que son mi comida favorita (pienso hacer uso de este «comodín» muy pronto). Me queda la duda de si puedo darme también algún caprichito picante, no caí en preguntarlo.

♥ El consumo total de aceite al día no debería superar las dos cucharadas soperas. El exceso de aceite es el principal motivo por el que engordamos demasiado incluso con una dieta equilibrada.

♥ También hizo mucho hincapié en que no debo comer raciones demasiado grandes ni repetir un mismo alimento con mucha frecuencia (aunque me guste mucho), porque es habitual que terminemos cogiéndoles asco a esos alimentos.

Mi experiencia con la dieta

Pues la dieta ha resultado ser mano de santo, el estreñimiento de las primeras semanas ha desaparecido y me encuentro bastante bien, y cuando siento náuseas suelen desaparecer si me obligo a comer algo. Lo que más me cuesta es reducir tanto el aceite: yo era de raciones de aceite muuuuy generosas y ahora las ensaladas me saben insípidas. Me pregunto si es ese el motivo por el que de momento mi peso no ha aumentado en absoluto.

Lamento no haberle hecho caso a la matrona en cuanto a su última recomendación: me encantan los frutos secos, pero tras un atracón de esos que me daba sin pestañear antes de estar embarazada les he cogido un asco tremendo; lo mismo me ha pasado con las sardinas, las comí dos días seguidos y ahora es pensar en ellas y me dan arcadas. ¡Al menos me consuela que a muchas se les pasó al superar el primer trimestre!

9

Mi embarazo: semana 7

¡El tiempo pasa volando! Ya llevo dos faltas de la regla, cumplo dos meses de embarazo. Lo bueno es que de pronto nos parece que el primer trimestre está casi controlado; lo malo, que esta semana ha sido, de momento, la más dura en cuanto a síntomas. ¡Pero ojalá sea esto lo peor que me toque pasar en mi embarazo!

Como cada semana, voy a contaros los cambios más relevantes durante mi séptima semana de embarazo.

Imagen tomada de babycenter

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: El embrión ha crecido, mide 1,3 centímetros (aproximadamente el tamaño de un garbanzo) y pesa medio gramo. Empiezan a formarse sus párpados, la mandíbula y la naricita. También empieza a desarrollarse el cordón umbilical. Los brazos y piernas se han alargado un poco y terminan en una especie de paleta que va a empezar a dividirse en sus deditos, de momento unidos por una fina membrana. Ya se mueve bastante, pero es tan pequeño que no roza las paredes del útero con sus movimientos, por eso es demasiado pronto para notarlo. ¡Me muero de ganas!

 ¿Barriguita?: de momento mi peso no ha aumentado y el estreñimiento es ya cosa del pasado, pero yo me noto una leve barriguita, lo suficiente para que me apriete el pantalón, pero que pasa completamente desapercibida, pues es tan pequeña que se confunde con la barriga de regla o la hinchazón por estreñimiento.

 Pezones pigmentados: Mis pechos siguen grandes y algunos sujetadores empiezan a molestarme (voy a tener que salir de compras), pero de momento el crecimiento parece haberse detenido un poco. Sin embargo, de pronto noto que tengo los pezones «morenitos», ¡pero la piel del pecho sigue blanca!.

 Náuseas: al final resulta que voy a ser de ese porcentaje de mujeres que sienten náuseas matinales y no tan matinales, porque a veces vienen por la noche. Por la mañana, he descubierto que comer tomate natural me alivia mucho (por ejemplo, pan tostado con mucho tomate). Por la noche no lo he probado, porque la matrona me dijo que la verdura cruda, a mediodía y por la noche mejor cocida. Una patata asada me ha sentado bien en este caso. De momento no llego al vómito (yo nunca he sido de vómito fácil), pero es desagradable e incómodo.

 La comida es un sufrimiento:  como porque sé que tengo que comer y porque cuando no como me encuentro peor, pero nunca me apetece comer nada, no hay nada que me llame o que me apetezca, no como por placer sino por trámite. Lo único que me llama a gritos es una lata de anchoas «calidad suprema» que está en el frigo desde las pasadas fiestas: el último resto de una cesta de navidad estupenda que nos regaló mi padre. Lo malo es que las anchoas están en salmuera y no han sido cocinadas, así que no debo comerlas. Y estas anchoas son para ponerlas en un buen pan con tomate, no para meterlas en una pizza, ¡sería un desperdicio! 😦

 Superolfato de embarazada: ya he desarrollado mi primer superpoder de embarazada, ¡pero no lo quiero! A ratos mola, sobre todo para fardar: cuando adivino desde el salón lo que mi marido acaba de sacar de la nevera. Pero la mayor parte del tiempo es un asco, porque el sentido del olfato también me está provocando náuseas. Lo peor vino hace dos noches, que estaba yo en la cama y mi marido subió más tarde, quiso abrazarme… y le tuve que pedir que se apartara, porque el olor a tabaco me estaba revolviendo el estómago. Me sentí muy culpable, porque él es muy sensible y porque no quiero presionarle con el tema del tabaco: si lo deja, quiero que sea decisión suya. ¡Pero es que el olor era insoportable! Le he pedido que se lave los dientes y la barba (sí, lleva barba) antes de venir a dormir, porque me encanta que durmamos abrazados y no quiero perdérmelo.

 Dolores de cabeza:  he tenido varios, alguno bastante fuerte, que se me «agarra» en el nervio ocular como una migraña. Pero claro, no quiero tomar medicación dentro de lo posible (creo que sí podría tomar paracetamol, pero si antes de estar embarazada intentaba encontrar remedio al dolor antes de medicarme, ahora estoy intentando aguantar aún más: bebo agua, como algo, cierro los ojos un rato e intento relajarme…). Sea como sea, no deja de ser un poco incómodo. Todo sea por mi peque.

 Tristeza: ya lo he contado en el blog, he pasado un par de días bastante triste sin tener en realidad un motivo de peso, imagino que son las hormonas jugándome malas pasadas pero no me ha gustado sentirme así. Este embarazo llevo deseándolo toda la vida y cuando por fin se ha realizado mi sueño me resulta desconcertante sentir tantas ganas de llorar de vez en cuando.

 Estoy siempre cansada y siento que me falta el aire al hacer algunas actividades cotidianas.

 También sigo orinando a todas horas:  este tema, junto con las náuseas, se me está haciendo muy pesado. Por las noches son al menos dos paseos al baño, y luego me cuesta recuperar el sueño.

4

Mi embarazo: semana 6

Hoy cumplo siete semanas de embarazo y por primera vez publico el resumen semanal en tiempo real. A partir de ahora, si no hay nada que se interponga, publicaré estos resúmenes todos los viernes, que es cuando cumplo las semanas. Aún me quedan muchas cosas pendientes por contar, así que seguiré publicando bastante en estos días.

Bueno, vamos a lo importante, estos son los cambios más relevantes que han afectado a mi sexta semana de embarazo.

Imagen tomada de babycenter

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: nos sorprende mucho aprender cuánto crece cada semana, y, sobre, todo, la frenética actividad de desarrollo que se está llevando a cabo dentro de mi útero antes de que siquiera se note la barriguita. Ahora el embrión tiene el tamaño de una lenteja y su corazón late con aproximadamente el doble de pulsaciones por minuto que el mío. Han empezado a formarse los ojos y los conductos del oído, aunque aún falta mucho para que estén listos. También han comenzado a formarse la lengua y las cuerdas vocales, los pulmones y los intestinos. Se han desarrollado pequeños apéndices que serán los brazos y piernas del bebé, y puede que a finales de esta semana hayan empezado a moverse tras la creación de los primeros músculos. ¡Aún no hay nada terminado, pero tiene ya tantas cosas en marcha mi niño!

 Se acabó la hinchazón: tengo que darle la razón a mi matrona, la hinchazón se debía al estreñimiento. Tras una semana siguiendo su dieta, mi vientre volvió a estar tan plano como antes.

 Este pecho no es el mío: los pechos van aumentando poco a poco y ya algunos observadores lo notan a simple vista. Pero mucho más importante que el aumento de tamaño es la tensión. ¿Conocéis la sensación de que el pantalón o la camiseta os van demasiado pequeños y la tela está a punto de romperse? Pues eso siento yo en la piel de los pechos. Me hecho crema hidratante a menudo, pero sigo con la sensación de que la piel es demasiado pequeña para albergar el volumen que se está formando en su interior. Además, hoy he descubierto que algunas venas azules se perciben a simple vista, especialmente en el pecho izquierdo (que lleva un poco de ventaja en todos estos cambios), donde estas venas se distribuyen de forma radial alrededor del pezón. ¡Es impresionante! ¡Está en marcha la máquina de la lactancia!

 Indigestión: he cometido un error de novata. Organizamos una barbacoa con amigos, y, aunque fui muy buena y comí ensaladita, verduras a la parrilla y poca carne, luego me pasé la tarde picando frutos secos, que son mi debilidad. ¡Me puse morada! Claro, yo me encuentro muy bien, pero por algo me dijo la matrona lo de las raciones pequeñas: luego he estado varios días muy indigesta, con dolor de estómago y náuseas. La médica confirmó mi impresión y he pasado varios días a base de dieta blanda. Ya estoy buena, ¡pero no quiero ver los frutos secos ni en pintura!

 Mantengo mi peso: pese al aumento de volumen (especialmente en el pecho), la báscula sigue devolviéndome la misma cifra cuando me peso. Buena señal: la matrona me dijo que lo ideal sería que no aumentara mucho peso al principio del embarazo.

 Sigo durmiendo bastante y me canso con facilidad. 

 También sigo con ganas de hacer pis a todas horas.