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Mi embarazo: semana 18

Escribo esta entrada con un poquito de retaso, pero es que ¡he acabado la semana agotada! Necesitaba una cura de sueño… Os pongo al día de lo que ha sido la semana 18 de mi embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: ya mide 14,2 centímetros y pesa 190 gramos. Se mueve constantemente, y aunque algunas mujeres tardan un poquito más en notarlo, yo empiezo a notar ya sus movimientos. Aún no sabemos si es niño o niña, pero con este tiempo el feto ya debe tener visibles los genitales, y si es niña habrá desarrollado ya el útero y las trompas de falopio. Lo que más nos emocionó es saber que ya es capaz de escuchar los sonidos fuertes que ocurren en el exterior. ¡No os digo quién se ha desgañitado gritándole a mi ombligo «Soy papá, soy papá»! 😉

 Vuelve el cansancio: no sé por qué, he estado toda la semana de bajón, con ganas de dormir a todas horas.

 Visitas al baño: las ganas de hacer pis a todas horas también han vuelto, aunque de momento no son muy graves, solo me levanto una vez por la noche para ir al baño.

 Antojos: estoy muy caprichosa. Primero tuve antojo de dulce, luego vi que un amigo posteaba unos churritos y no paré hasta que me comí unos, me mencionaron los berberechos y me he zampado dos latas… Y esto ha sido solo empezar. ¿Lo malo? Que me apetecen mucho una hamburguesa que me gusta del McDonalds y un kebab, y aparte del detalle de la lechuga (que no tomo fuera de casa por la toxoplasmosis) no me parece buena idea comer ese tipo de comida estando embarazada…

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Mi embarazo: semana 17

Acabamos de cumplir la semana 18 (¡y cuando leo todo lo que va a pasar esta semana me emociono, aunque tendréis que esperar para saberlo a la semana que viene! 😉 ), así que hoy nos toca hacer balance de lo que ha sido la semana 17 en nuestro embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: el bebé mide 13 centímetros y pesa 140 gramos. Sus huesos se están endureciendo, su piel empieza a ser menos translúcida y el cordón umbilical se hace más grueso y fuerte. Su sistema circulatorio sigue bombeando sangre a toda velocidad (que nos lo digan a nosotros, que el otro día escuchamos cabalgar su corazón). Aunque lleva semanas tragando líquido amniótico, es ahora cuando se empieza a desarrollar su sentido del gusto. Según he leído por ahí, el sabor de mis comidas pasa al líquido amniótico igual que pasará a la leche, así que el bebé se va acostumbrando. Esta semana ha probado, entonces, mis famosas hamburguesas caseras, los pimientos de Padrón, sandía y uvas, la ensalada de mozarella y tomate… 🙂 El meconio (lo que será su primera cacota) empieza a acumularse en el intestino y su oído se está desarrollando: se pasa el día escuchando los sonidos de mi interior.

 Empiezan las miradas y el toqueteo: los extraños que me ven por la calle observan mi barriga y dudan. Empieza a notarse un poco, lo justo para sembrarles la duda. Y ya ha habido una persona, una conocida, que me ha pedido permiso para tocarme la barriga. No me ha molestado, pero me ha resultado rarísimo. Nunca ninguna persona me había pedido tocarme la barriga.

 Andares de embarazada: he notado que camino de forma diferente. Ya llevo ropa de verano, faldas hippies, y para mí era muy habitual sentir al caminar el roce constante de la cara interna de los muslos. Ahora no lo noto, y es que ando con las piernas más separadas, no sé por qué. Imagino que porque está cambiando mi sentido del equilibrio, ¡empiezo a tener una barriga!

 Sin aliento: nuestra casa tiene tres plantas, y siempre me ha costado un poco llegar de una vez desde la planta baja hasta el ático (nos mudamos en noviembre, no me ha dado tiempo a acostumbrarme antes de estar embarazada). Ahora soy incapaz de subir una sola planta sin pararme en los últimos escalones a descansar. ¡Me cuesta!

 Ropa premamá: hace ya tiempo os conté que había hecho una compra para salir del paso: unos pantalones normales de talla grande, un par de camisas y dos sujetadores sin aros. No fue una compra de ropa premamá, aún no me atrevía. Ahora, tras dos semanas llevando ropa de verano y sintiéndome rara (algún modelito mola, pero la mayoría quedan raros con barriguita), he decidido que necesito sentirme guapa y que mi marido me vea guapa. He hecho una compra por internet: cuatro camisetas premamá, tres vestidos premamá, un vestido hippie normal pero que admite barrigones, un pantalón de chándal premamá tipo pirata pensando en las clases preparto, una faldita vaquera premamá y dos pares de sandalias casi planas para el verano (yo solo tengo taconazos). Todo ello por 142 euros. No está del todo mal, ¿no? Os lo enseñaré todo la semana que viene, porque el envío tarda entre 7 y 10 días. Creo que aparte de esto ya solo me toca comprar algún sujetador más si el pecho vuelve a aumentar y puede que alguna camiseta de lactancia cuando entre la temporada de otoño.