9

Mi embarazo: semana 23

¡Una semana más! El tiempo pasa volando, y cada día soy más consciente de ello. Estoy muy atareada, pero también llena de energía: me encuentro genial, me veo muy guapa con mi barriguita y estoy disfrutando mucho del día a día. Mi marido tiene unos días libres, y, aunque yo estoy hasta arriba de responsabilidades, los pequeños ratitos que pasamos juntos están siendo estupendos. Paso a contaros las cosas más importantes que han sucedido esta semana…

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: según los libros, la chiquituja debería medir 28,9 centímetros y pesar 501 gramos, pero ella ya superaba un poquitín estas medidas hace dos semanas, en la semana 21. ¡Yo, por si acaso, os sigo poniendo los valores de referencia! A partir de esta semana empiezan a producirse conexiones muy importantes en su cerebro. ¡Ya esta semana entra en fase REM cuando está dormidita! Su piel comienza a ganar un leve pigmento rosadito, aunque aún se pueden ver sus órganos y huesos a través de ella, porque aún los depósitos de grasa apenas se están empezando a formar. ¡Además, una vez finalizada esta semana, tiene un 50 % de posibilidades de supervivencia en caso de parto prematuro! (aunque probablemente con graves problemas, así que vamos a hacer lo posible por que nuestra chiquituja siga muy a gustito aquí dentro una buena temporada).

 Se mueve sin parar, pero con horarios: la chiquituja sigue moviéndose casi todo el día, pero soy consciente de que tiene sus tiempos. Normalmente, suele quedarse parada cuando como (pero un rato después de comer se agita), cuando hay algún sonido extraño alrededor o cuando estoy dando un paseo (pero si en el paseo me paro en la farmacia a hacer una compra, empieza a patalear).

 Picores en la barriga: me echo aceite de almendras después de la ducha e hidratante de avena por las noches, pero alguna tarde he tenido picores en la piel de la barriga. He leído en alguna parte que es normal sentir esto, así que me echo cremita refrescante y no le doy mucha importancia.

 Mareos: estoy muy bien y tengo muchísima energía, pero ya me ha pasado un par de veces que he sobrevalorado mis fuerzas, y al levantarme para subir al despacho me ha dado un mareíllo. En esas ocasiones me he puesto un té (he eliminado por completo la cafeína de mi dieta, así que en contados momento de bajón me permito un té con la mayor tranquilidad, en total me habré tomado 6 o 7 en lo que llevamos de embarazo).

 Continúan los calambres: por suerte no son todas las noches ni mucho menos. Estoy comiendo frutos secos y plátanos, que dicen que son buenos, pero aún así no me libro de uno o dos calambres por semana. Son dolorosísimos, me pillan en mitad del sueño y no puedo evitar exclamar de dolor. Menos mal que mi marido tiene un sueño profundísimo…

Y esto ha sido todo por esta semana, ¡ya os seguiré contando! Aunque será desde otro lugar, no os despistéis mucho que mañana tenemos inauguración del nuevo blog… 😉

Anuncios