21

Compras premamá

Hacía ya tiempo que os conté que había hecho algunas compritas de ropa premamá para este verano, pero tenía pendiente enseñároslas. Son todas de Kiabi, porque me encanta su colorido, su estilo desenfadado, porque sus precios se ajustan a mi presupuesto y porque además un porcentaje de mis compras se acumula en mi cuenta bebé (para gastar en ropa de niños). Y que conste que Kiabi no me ha pagado nada por decir esto, pero cuando estoy contenta con algo yo lo cuento.

He hecho algunas fotitos (muy modestas, la verdad) a las prendas y aquí os las dejo. ¿Qué os parecen? Yo creo que son todo prendas cómodas pero coquetas, y que con eso me apaño para todo el verano…

La prenda estrella: una falda vaquera que ya me he puesto mil veces. Es comodísima y práctica. 17,49 euros.

La prenda estrella: una falda vaquera que ya me he puesto mil veces. Es comodísima y práctica. 17,49 euros.

wpid-picsart_1402319600484.jpg

Varias camisetas. Arriba a la izquierda, blanca ajustada al pecho por 7,99 euros (queda genial). Arriba a la derecha, camiseta “bébé à bord”, 6,99 euros. En el centro a la izquierda, negra con corazón de pedrería,10,49 euros. Abajo a la izquierda, camiseta “college mum”, 7,99 euros. Abajo a la derecha, camiseta “cool mother”, 7,99 euros.

Arriba a la izquierda, vestido premamá con motivo de piececitos en la barriga, 9,99 euros. Arriba a la derecha, vestido largo estampado tribal, 14,99 euros. Abajo a la izquierda, pirata de algodón para las clases preparto, 9,99. Abajo a la izquierda, vestido premamá con motivo de manitas en la barriga, 9,99 euros.

Arriba a la izquierda, vestido premamá con motivo de piececitos en la barriga, 9,99 euros. Arriba a la derecha, vestido largo estampado tribal, 14,99 euros. Abajo a la izquierda, pirata de algodón para las clases preparto, 9,99. Abajo a la izquierda, vestido premamá con motivo de manitas en la barriga, 9,99 euros.

Por último, sandalias casi planas para futuras mamás que solo tenían tacones altos. Las doradas, 13,99 euros; las rojas, 16,99 euros. Comodísimas.

Por último, sandalias casi planas para futuras mamás que solo tenían tacones altos. Las doradas, 13,99 euros; las rojas, 16,99 euros. Comodísimas.

 

Anuncios
13

Mi embarazo: semana 17

Acabamos de cumplir la semana 18 (¡y cuando leo todo lo que va a pasar esta semana me emociono, aunque tendréis que esperar para saberlo a la semana que viene! 😉 ), así que hoy nos toca hacer balance de lo que ha sido la semana 17 en nuestro embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: el bebé mide 13 centímetros y pesa 140 gramos. Sus huesos se están endureciendo, su piel empieza a ser menos translúcida y el cordón umbilical se hace más grueso y fuerte. Su sistema circulatorio sigue bombeando sangre a toda velocidad (que nos lo digan a nosotros, que el otro día escuchamos cabalgar su corazón). Aunque lleva semanas tragando líquido amniótico, es ahora cuando se empieza a desarrollar su sentido del gusto. Según he leído por ahí, el sabor de mis comidas pasa al líquido amniótico igual que pasará a la leche, así que el bebé se va acostumbrando. Esta semana ha probado, entonces, mis famosas hamburguesas caseras, los pimientos de Padrón, sandía y uvas, la ensalada de mozarella y tomate… 🙂 El meconio (lo que será su primera cacota) empieza a acumularse en el intestino y su oído se está desarrollando: se pasa el día escuchando los sonidos de mi interior.

 Empiezan las miradas y el toqueteo: los extraños que me ven por la calle observan mi barriga y dudan. Empieza a notarse un poco, lo justo para sembrarles la duda. Y ya ha habido una persona, una conocida, que me ha pedido permiso para tocarme la barriga. No me ha molestado, pero me ha resultado rarísimo. Nunca ninguna persona me había pedido tocarme la barriga.

 Andares de embarazada: he notado que camino de forma diferente. Ya llevo ropa de verano, faldas hippies, y para mí era muy habitual sentir al caminar el roce constante de la cara interna de los muslos. Ahora no lo noto, y es que ando con las piernas más separadas, no sé por qué. Imagino que porque está cambiando mi sentido del equilibrio, ¡empiezo a tener una barriga!

 Sin aliento: nuestra casa tiene tres plantas, y siempre me ha costado un poco llegar de una vez desde la planta baja hasta el ático (nos mudamos en noviembre, no me ha dado tiempo a acostumbrarme antes de estar embarazada). Ahora soy incapaz de subir una sola planta sin pararme en los últimos escalones a descansar. ¡Me cuesta!

 Ropa premamá: hace ya tiempo os conté que había hecho una compra para salir del paso: unos pantalones normales de talla grande, un par de camisas y dos sujetadores sin aros. No fue una compra de ropa premamá, aún no me atrevía. Ahora, tras dos semanas llevando ropa de verano y sintiéndome rara (algún modelito mola, pero la mayoría quedan raros con barriguita), he decidido que necesito sentirme guapa y que mi marido me vea guapa. He hecho una compra por internet: cuatro camisetas premamá, tres vestidos premamá, un vestido hippie normal pero que admite barrigones, un pantalón de chándal premamá tipo pirata pensando en las clases preparto, una faldita vaquera premamá y dos pares de sandalias casi planas para el verano (yo solo tengo taconazos). Todo ello por 142 euros. No está del todo mal, ¿no? Os lo enseñaré todo la semana que viene, porque el envío tarda entre 7 y 10 días. Creo que aparte de esto ya solo me toca comprar algún sujetador más si el pecho vuelve a aumentar y puede que alguna camiseta de lactancia cuando entre la temporada de otoño.

11

Mi embarazo: semana 16

Aunque pensaba haberos narrado esta semana la segunda visita con la matrona, ella me llamó el viernes pasado para cambiar la cita: acaba de empezar unos cursos de formación que le coinciden con el día que iba a verme a mí y al final, todo ha quedado pospuesto al próximo miércoles. Aparte de eso, la semana 16 ha tenido muchos altibajos, que os cuento ahora, cuando acabo de cumplir 17 semanas de embarazo.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: nuestro pequeñín mide 11,6 centímetros y pesa 100 gramos. Su cabeza está más recta y le empiezan a crecer las uñas de los pies. Su sistema circulatorio está ya en pleno funcionamiento: su corazón bombea unos 23 litros de sangre cada día, cantidad que no hace más que aumentar. Sus huesos comienzan a endurecerse y aunque sus párpados están cerrados ya puede sentir la luz directa sobre la barriga de mamá. Me lo he tomado muy en serio y esta semana he aprovechado una mañanita soleada de sábado para remangarme la camiseta y tomar un poquito el sol.

 Cateta de feria: esta semana es la feria de abril (sí, en mayo) en Sevilla. Por supuesto, de vestirme de flamenca me había olvidado hace tiempo, pero con esta barriga cada día un poquito más evidente no he encontrado nada cómodo y de mi talla entre los posibles modelos previstos. Total, que al final he ido con una falda ibicenca larga y una camiseta y mi mijita de complejo. ¡Llevaba a mi guapísima hermana al lado vestida de flamenca y deslumbrante! En fin, supongo que esta fase en que la barriga está a mitad de camino pasará, y cuando luzca barrigón me sentiré mucho más guapa…

 ¿Le siento?: ea, ya empezamos con la eterna duda de la embarazada. El fin de semana pasado me pareció sentir algo extraño en el vientre, como una cosquilla desde dentro, un leve burbujeo pero en movimiento (relativo, digamos que se movió un par de dedos). Si son gases, nunca los he sentido así. Hice la prueba de darme con los deditos en la barriga como hizo el obstetra durante mi ecografía para que se moviera el bebé y una de las veces creí sentirlo de nuevo… En total habrán sido unas cuatro veces, y entre semana no estoy sintiendo nada (no sé si afectará el ajetreo diario). Si es o no es, supongo que en algunas semanas podré confirmarlo.

 Altibajos: hasta ahora no había sentido yo lo que son los cambios de humor de las embarazadas (y tampoco estoy segura de que lo de esta semana sea eso). Hay días que me levanto llena de energía y con ganas de trabajar, moverme y hacer planes y días que me levanto cargada de una tristeza muy tonta y no tan fácil de explicar.

 Haciendo la lista: mi marido y yo hemos quedado en que las compras del bebé las haremos en verano, cuando pasen mis oposiciones y ya sepamos el sexo del niño. Pero no me puedo contener, poco a poco he ido elaborando una lista de las cosas que necesito para la llegada del bebé y sus primeros meses y cuando puedo, bicheo comparando precios y modelos en internet. Poco a poco, he llegado a la conclusión de que nos quedan por delante unos 2000 euros en gastos diversos, salvando las cosas que nos presten y los regalitos que nos hagan. Esta semana han empezado a caer regalos: ya tenemos un gorrito, unas manoplas y dos capas de baño. También nos han ofrecido prestarnos cosas: una hamaquita, un fular elástico y una trona (esta no estaba en la lista porque no la usaremos hasta los seis meses).

15

Mi embarazo: semana 14

Las semanas están pasando muy rápido. Parece que fue ayer cuando esperaba ansiosa la llegada de la semana 12, ¡y ya estoy de 15 semanas! Empiezo a perder la cuenta y tengo que pensar un segundito cuando me preguntan. Os hago un resumen de los cambios durante la semana 14, que han sido muchos:

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: en la semana 14 mide unos 9 centímetros y pesa unos 43 gramos. Hasta ahora era más bien cabezón, pero en estas semanas empieza a crecer el resto de su cuerpo (aunque confieso que lo que a mí me llamó la atención fue su barrigota). En esta semana empieza a verse su cuello y sus brazos se alargan hasta quedar más proporcionados con el resto de su cuerpo (y la semana 15 lo hacen las piernas). Los músculos de su cara están más desarrollados y las conexiones cerebrales empiezan el «modo prácticas», por lo que hace muchísimas muecas. Además, empieza a crecerle el lanugo, un vello muy fino que cubrirá todo su cuerpo durante el resto de su vida uterina.

 Se redondea la barriga: no noto aumento de tamaño, pero sí cambios en la forma que lo hacen más evidente. Sigo teniendo cintura, pero muy leve, ¡con la cinturita de avispa que yo tenía! La barriga se está redondeando, y me pasa a veces que me molesta la ropa sobre ella, por ejemplo el elástico del pijama, que me coloco por debajo de la barriga para estar cómoda.

 Piel estable: tras esos primeros granitos, parece que todo está bajo control.

 Pelazo: llevo ya cuatro meses sin teñirme, y aunque no se ve raro porque eran baños de color y se ve degradado, tengo las puntas rojizas y las raíces castañas. ¡Pero aún así mi pelo se ve precioso! Tiene volumen, buena caída, ¡me sienta bien! No echo de menos a mi peluquero.

 Se hace saber…: comenté mi situación en el trabajo y, como esperaba, se alegraron por la noticia. Al fin y al cabo a ellos no les afectará mi parto ni tendrán que cubrir baja por maternidad. Aún así, me comentan que es probable que me quede bastante más tiempo del previsto: ya he cumplido un mes, que fue lo que hablamos en principio, y es probable que termine este curso con ellos.

 Look premamá y arreglo de armario: por fin le he metido mano a mi armario, aunque con poco éxito. De momento, he apartado algo de ropa para regalar (poca) y he guardado toda la que no me queda ni me va a quedar bien en los próximos meses. Para evitarme trastornos, he dejado el armario con ropa de invierno y verano, pero que permita una barriga grande o mediana, apta para el embarazo y los primeros meses del posparto. La idea es no tener que arreglar más el armario hasta enero. ¡Y el armario está casi vacío! He hecho algunas compras que no son estrictamente premamá, pero que suponen en mí un cambio radical de estilo: dos pares de bailarinas (coral y turquesa), unas botitas planas de entretiempo (azul marino) y dos pares de leggins de tela vaquera, bien elásticos y talla grande, unos color vaquero oscuro y otros turquesa. ¡El cuerpo me pide estar cómoda, pero no quiero sentir que estoy en chándal o con la ropa de mi marido!

 Pinchazos en el vientre: me he asustado un poco, porque he empezado a sentir algunos pinchazos en el vientre, en la zona más próxima a la ingle, especialmente por la tarde-noche. Lo he consultado con la matrona por teléfono y me dice que es normal, que es mi útero estirando los ligamentos (al principio del embarazo se sentía dolor como de regla, en el segundo trimestre son más bien pinchazos o calambres), pero que si me molesta más a última hora es buena idea que intente descansar lo más posible para evitar problemas. Que escuche a mi cuerpo cuando me pide bajar el ritmo y descansar.

 No aumento de peso: ansiosa por seguir notando en mí evidencias de mi embarazo, me resulta frustrante ver cómo mi peso no aumenta. Recuperé lo perdido, sí, pero estoy pocos gramos por encima de mi peso al inicio del embarazo: 57,4. ¿No debería haber engordado ya al menos un kilito? Supongo que el exceso de trabajo tal vez impide que engorde, y mis raciones no son excesivamente abundantes, pero a mí no me apetece comer más de lo que como. ¿Debería esforzarme para aumentar las calorías?

 Hablo con mi bebé: ha surgido sin más, pero así ha sido, de repente, he empezado a aprovechar el trayecto en coche hacia el trabajo para apagar la radio y charlar con él. Le cuento ilusiones, le hablo de la ecografía y cuándo haremos la próxima, le hablo del futuro, le canto mis canciones favoritas… Creo que aún no me escucha, pero se ha vuelto un momento muy especial para mí.

7

Mi embarazo: semana 11

¡Parece mentira! Algunas semanas han pasado muy rápido, otras muy despacio… pero, pasito a pasito, casi sin darme cuenta, acabo de terminar el primer trimestre de mi embarazo. En los próximos días os haré un resumen de lo que he aprendido y las cosas que han cambiado en estos tres meses. ¡Toda nuestra vida ha dado un giro!

De momento, paso, como cada semana, a haceros el resumen de toda la semana once.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: durante la semana 11 el bebé mide unos 4,1 centímetros y pesa 7 gramos. ¡Y en pocas semanas habrá duplicado su tamaño! Los procesos más complejos de su desarrollo están terminados, ahora lo importante es que su cuerpo siga creciendo mientras se perfeccionan los mecanismos principales de su cuerpo. En esta semana se han formado las uñas y la placenta ha comenzado a funcionar. Para nosotros es increíble pensar que ahora solo estamos «ultimando detalles», ¡si aún nos quedan seis meses de embarazo! Evidentemente muchas de estas mejoras son imprescindibles para su supervivencia fuera del útero, pero es impresionante descubrir que tengo una personita completa dentro de mí. ¡Y casi no se nota!

 Mi barriga sigue creciendo y cambiando: cuando por fin trabajo en un cole en el que me permiten llevar vaqueros, no puedo ponérmelos. Toda mi ropa me aprieta, y solo me siento más o menos bien con algunas de mis faldas, las más holgadas. Ando escasísima de ropa mona para trabajar, aquí mi ropa holgada no vale y las faldas no son lo más cómodo. Total, que esta tarde por fin he sacado un rato para ir de compras. Me he comprado dos sujetadores, un vaquero elástico dos tallas mayor que mi habitual, tres blusones y un jersey largo. De momento no he comentado nada sobre mi embarazo en el trabajo, y comienzo a preguntarme qué pasará si la baja de esta profesora se alarga más de la cuenta. ¡Cada vez me cuesta más disimularlo! No solo tengo barriga, es que noto que empieza a subir poco a poco, ya noto algunos cambios en el ombligo.

 Sobrepasada por el pecho: honestamente no noto ningún aumento adicional de tamaño, pero me siento oprimida incluso con mis sujetadores más cómodos, hasta el punto de sentir a veces punzadas. ¡Menos mal que acabo de ponerle solución!

 Infección: había leído que las infecciones por hongos eran muy habituales durante el embarazo. Por eso, cuando noté escozor intermitente y un cambio de color en el flujo, consulté a mi médica. Mi marido y yo tenemos que hacer un tratamiento.

 Cansancio: y no puedo culpar de eso al embarazo. Además, tengo una especie de efecto rebote: aunque he pasado de tener tres trabajos (la agencia, el cole y las clases particulares) a «solo» dos (relativamente: en el cole me han dado dos clases más) y estoy durmiendo seis horas diarias (lo que ya es una mejora respecto de la semana anterior), no me sirve para recuperarme del agotamiento. ¡De este fin de semana no pasa la cura de sueño!

 Menos ganas de orinar: ¡y estoy muy agradecida! Mis visitas nocturnas al baño se han reducido, a veces una o incluso ninguna. Es un alivio: las horas que duermo, las aprovecho.

8

Mi embarazo: semana 9

Estas están siendo unas semanas muy duras por el exceso de trabajo (empiezo a plantearme si voy a dejar finalizado el proyecto para la fecha prevista, puesto que es muchísima tarea), pero no quería faltar, al menos, a mi cita semanal. Espero tener más tiempo de escribir en abril, pero de momento casi todo mi tiempo lo absorbe mi trabajo.

Hoy cumplo diez semanas de embarazo. Parece mentira, pero la barrera psicológica del primer trimestre está ahí, al alcance de la mano. Dentro de unos días tengo que hacerme los primeros análisis, una semana más tarde mi médica me dará los primeros resultados y después, ¡la ecografía! Que tomásemos la decisión de no hacer ecografías extra no significa que no nos muramos de ganas de comprobar si todo anda tan bien como parece. Pues bien, de momento voy a resumiros lo que ha sido para nosotros la semana 9.

Imagen tomada de babycenter

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: En la semana 9, nuestro pequeñín sigue creciendo y ya mide unos 2,3 centímetros (aproximadamente el tamaño de una uva) y pesa 2 gramos. La semana 9 es importantísima, porque marca el final del período embriónico y el inicio del período fetal. Esto significa que los principales órganos de su cuerpo ya tienen su forma primitiva y empiezan a funcionar, y que a partir de ahora su desarrollo se centrará, sobre todo, en aumentar de tamaño y perfeccionar los sistemas que realizarán las principales funciones de su cuerpo. Ha perdido esa especie de colita que tenía al final de la columna vertebral y sus ojos están completamente formados, aunque no se abrirán hasta la semana 27. ¡Nos ha impresionado mucho saber que ya están terminados los procesos más complejos de su desarrollo, cuando aún falta tanto para que el embarazo llegue a término!

 ¡Barriguita!: Mi barriga ha vuelto a cambiar de forma, ya no es tan abultada sino que se ha ensanchado, y tengo la sensación de que empiezo a perder cintura. De todas formas, ahora tengo que recurrir a la ropa ancha para disimularlo. Mis vaqueros no cierran, y los llevo sujetos con una goma del pelo que une el ojal y el botón. Por encima, camisetas anchas y largas para que no se note mucho. Aún me da cosa buscar pantalones de premamá (lo veo muy pronto), pero mi ropa de siempre, tan ceñida, me resulta incómoda.

 Molestias en el pecho: No he tenido tiempo de comprar un sujetador, porque el trabajo me tiene hiperocupada, pero cada vez me molesta más. Me pongo mi sujetador más suave y solo para salir a la calle, el resto del día prefiero no llevar nada. Empiezo a plantearme salir a la calle también sin sujetador si no consigo un rato para ir de compras pronto.

 Esto está chupado: La verdad es que, aparte de la incomodidad de la ropa y del sujetador y de manosearme constantemente la tripa sorprendiéndome con su nueva forma, esta semana ha sido muy aburrida. Estoy ya acostumbrada a mis síntomas y sé cómo manejarlos: he asumido que las visitas al baño son una incomodidad necesaria, sé cómo manejar las náuseas y he aprendido a escuchar a mi cuerpo para saber cuándo necesito un descanso físico o mental. Tengo algún antojillo de vez en cuando, pero soy paciente: hay un paquetito de salchichón en el congelador que tiene mi nombre. Creo que le estoy cogiendo el tranquillo a esto del embarazo.