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Maquetando… papel y web

No, no estoy de parranda. Ni siquiera durmiendo la resaca de unas oposiciones durísimas que aún no sé si han terminado para mí. Estoy trabajando en dos proyectos: uno laboral y otro personal.

¿El laboral? Me hicieron un encargo de maquetar un libro, y lo he ido posponiendo por culpa de mi examen. Para quien no lo sepa, soy una futura mamá polifacética, y una de las cosas con las que intento ganarme la vida como autónoma es maquetando, lo que en el idioma de los mortales se llama darle a un archivo de Word forma de libro: cómo va a ser la letra, los márgenes, el titulito del capítulo, dónde metemos esta foto… La mayoría de la gente no sabe ni que eso es un trabajo. ¡Sí señores, en las editoriales y en las imprentas hay personas que se ganan su sueldito haciendo eso! Pues bien, aquí me tenéis, peleándome con un librito que creo que va a quedar muy mono (aunque me da pena que el autor no quisiera corregirlo también, que está lleno de errores).

¿Y el proyecto personal? Pues mirad, estoy maquetando… pero esta vez web. Sí, señores, me he liado la manta a la cabeza y he decidido que me encanta wordpress, pero estoy harta de las limitaciones de su versión gratuita y me paso a wordpress autoalojado, con dominio y todo. Ilusa de mí, después de la experiencia de Una Mamá Muy Feliz yo seguía pensando que lo mío iba a ser fácil, al fin y al cabo yo migro desde la misma plataforma… Pues en parte lo ha sido, pero yo me empeño en cambiar un par de detallitos que se me están resistiendo. ¡Y los plugins! Los benditos plugins se han inventado para tortura de las perfeccionistas como yo. Aquí me tenéis, buscando qué botones sociales para compartir las entradas del blog son más monas y más eficaces. Y aún no lo encuentro…

En fin, que ando requeteliada, que esperaba escribir el resumen semanal de esta semana ya en mi nueva morada virtual, pero no las tengo todas conmigo… Seguiremos informando.

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Al final el día mortal de trabajo que tanto estaba temiendo ha pasado, y solo me ha pasado la factura de todo un sábado de semiletargo en el sofá. No está mal.

La verdad es que al principio me enfadé bastante, porque el horario resultó ser diferente del que me habían dicho por teléfono y daba 12 horas de clase pero tenía que permanecer 13 horas y media en la academia. Una auténtica paliza. Salí de mi casa a las 7 de la mañana y no estuve de vuelta hasta las 10 de la noche. Menos mal que al menos mi marido se encargó de hacerme la cenita y pude quedarme dormida en el sofá antes de arrastrarme a la cama, que es justo lo que una necesita después de un día tan duro.

En fin, que en general, mirando atrás, ahora pienso que no fue para tanto (aunque ayer hubo momentos en que pensé que no iba a ser capaz de llegar hasta el final).

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Asustada

Hace tiempo que no os hablo de mi situación laboral. Hace unas semanas que terminó mi contrato en el cole (le dieron el alta inesperadamente a la profe a la que sustituía). Pues bien, la semana pasada un antiguo compañero de otro cole contactó conmigo: en la academia en la que da clases por la tarde necesitaban a alguien para sustituir solo por un día a la profe de lengua que da los cursos intensivos de selectividad. Le dije que sí y le di las gracias, era trabajo, dinero para el ajuar del bebé y un nuevo contacto laboral.

A principio de esta semana fui a la academia a recoger los papeles e informarme. Me dijeron que serían muchos grupos, pero que aún no podían confirmarme horarios porque estaban en período de matriculación. Y yo me quedé muy contenta, sin saber lo que me esperaba.

Acaban de llamarme. Me dicen que seguro ya tengo todo el horario de mañana cubierto (de 8 a 15 con un pequeño recreo de 10 minutos), y que seguramente también tenga todo el horario de tarde (de 15:20 a 20). Eso significa 12 horas de trabajo con solo 20 minutos para comer y dos pequeños recreos de 10 minutos. ¡Cuando me dijeron que eran muchos grupos no me imaginaba esto!

El trabajo es mañana, es demasiado tarde para dejarlos tirados, pero estoy muy, muy asustada. No sé si voy a ser capaz. Mañana cumplo 20 semanas de embarazo y me fallan las energías en cuanto hago un esfuerzo… No sé qué hacer, ni si puedo hacer algo para sobrellevarlo lo mejor posible…

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Mi embarazo: semana 12

La semana 12 llegó cargada de ilusiones, ¡pero se ha ido muy rápido! Nos ha sorprendido descubrir que algunos libros ponen la semana doce como límite del primer trimestre y otros dicen que este trimestre termina en la semana catorce. Sea como sea, nosotros hemos sentido la semana 12 como algo importante, ¡estamos hablando ya de un tiempo considerable!

Como todas las semanas, hoy, que comienza la semana 13, os cuento lo que ha supuesto para nosotros esta semana 12.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: en la semana 12 el feto mide ya 5,4 centímetros y pesa 14 gramos. Ya tiene algunos reflejos y se mueve sin parar, aunque aún es muy pronto para notarlo. Sus ojos y sus orejas están colocándose poco a poco en su lugar definitivo. Sus intestinos están colocándose en su lugar y la mayoría de sus sistemas están preparándose para la puesta en marcha.

 La barriga sube: en los últimos días he notado muchos cambios en la forma de mi barriga. Hasta ahora, notaba cómo sobresalía mi barriga pero solo por debajo del ombligo, era algo parecido a la barriga de los días de la regla pero algo más grande. Pues poco a poco ha ido subiendo, de modo que aunque la barriga más evidente sigue estando en la parte baja, ya noto cómo la elevación comienza un poco por debajo del pecho.

 «Salta a la vista»: la mayoría de la gente sigue sin darse cuenta, pero me he llevado alguna sorpresa. Una antigua vecina, que sabe que estoy embarazada, me vio en el súper y me dijo que se me notaba mucho en la cara y que me veía un poco de barriguita. Pero lo fuerte vino cuando esta semana aproveché un huequito libre entre clases para acercarme a mi cole del curso pasado (que no está lejos del otro) a visitar a mis antiguos compañeros. Nada más entrar, una compañera me espetó: «¿Tú no vendrás a darnos una noticia, no?». Me reí y le pregunté por qué lo decía. Respondió: «Es que nada más verte he pensado que estás embarazada, no sé, se te nota diferente». Por supuesto, les confirmé la noticia y fue un ratito muy agradable, ¡y yo encantada de que me lo empiecen a notar!

 Pocos síntomas: de pronto, la mayoría de mis síntomas han desaparecido o se han atenuado mucho. Es extraño: si no fuera por la barriguita, el pecho hinchado y la talla extra en la ropa no sería consciente de que estoy embarazada. ¡Menos mal que la semana que viene tenemos ecografía!

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Mi embarazo: semana 11

¡Parece mentira! Algunas semanas han pasado muy rápido, otras muy despacio… pero, pasito a pasito, casi sin darme cuenta, acabo de terminar el primer trimestre de mi embarazo. En los próximos días os haré un resumen de lo que he aprendido y las cosas que han cambiado en estos tres meses. ¡Toda nuestra vida ha dado un giro!

De momento, paso, como cada semana, a haceros el resumen de toda la semana once.

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: durante la semana 11 el bebé mide unos 4,1 centímetros y pesa 7 gramos. ¡Y en pocas semanas habrá duplicado su tamaño! Los procesos más complejos de su desarrollo están terminados, ahora lo importante es que su cuerpo siga creciendo mientras se perfeccionan los mecanismos principales de su cuerpo. En esta semana se han formado las uñas y la placenta ha comenzado a funcionar. Para nosotros es increíble pensar que ahora solo estamos «ultimando detalles», ¡si aún nos quedan seis meses de embarazo! Evidentemente muchas de estas mejoras son imprescindibles para su supervivencia fuera del útero, pero es impresionante descubrir que tengo una personita completa dentro de mí. ¡Y casi no se nota!

 Mi barriga sigue creciendo y cambiando: cuando por fin trabajo en un cole en el que me permiten llevar vaqueros, no puedo ponérmelos. Toda mi ropa me aprieta, y solo me siento más o menos bien con algunas de mis faldas, las más holgadas. Ando escasísima de ropa mona para trabajar, aquí mi ropa holgada no vale y las faldas no son lo más cómodo. Total, que esta tarde por fin he sacado un rato para ir de compras. Me he comprado dos sujetadores, un vaquero elástico dos tallas mayor que mi habitual, tres blusones y un jersey largo. De momento no he comentado nada sobre mi embarazo en el trabajo, y comienzo a preguntarme qué pasará si la baja de esta profesora se alarga más de la cuenta. ¡Cada vez me cuesta más disimularlo! No solo tengo barriga, es que noto que empieza a subir poco a poco, ya noto algunos cambios en el ombligo.

 Sobrepasada por el pecho: honestamente no noto ningún aumento adicional de tamaño, pero me siento oprimida incluso con mis sujetadores más cómodos, hasta el punto de sentir a veces punzadas. ¡Menos mal que acabo de ponerle solución!

 Infección: había leído que las infecciones por hongos eran muy habituales durante el embarazo. Por eso, cuando noté escozor intermitente y un cambio de color en el flujo, consulté a mi médica. Mi marido y yo tenemos que hacer un tratamiento.

 Cansancio: y no puedo culpar de eso al embarazo. Además, tengo una especie de efecto rebote: aunque he pasado de tener tres trabajos (la agencia, el cole y las clases particulares) a «solo» dos (relativamente: en el cole me han dado dos clases más) y estoy durmiendo seis horas diarias (lo que ya es una mejora respecto de la semana anterior), no me sirve para recuperarme del agotamiento. ¡De este fin de semana no pasa la cura de sueño!

 Menos ganas de orinar: ¡y estoy muy agradecida! Mis visitas nocturnas al baño se han reducido, a veces una o incluso ninguna. Es un alivio: las horas que duermo, las aprovecho.

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Mi embarazo: semana 10

La semana diez ha sido de infarto, aunque por motivos ajenos al embarazo. He estado a punto de no llegar a este resumen semanal, pero no quiero perdérmelo y he conseguido sacar un rato. Acabo de cumplir la semana once y me doy cuenta de que estos últimos siete días han girado alrededor de cosas ajenas a mi embarazo. Aún así, voy a contaros cosas, que hay novedades:

Imagen tomada de babycenter

 Nuestro bebé: En la semana 10, el bebé ya empieza a ser bastante grande: mide 3,1 centímetros (tiene el tamaño de un dátil) y pesa 4 gramos. El saco vitelino está empezando a disminuir y su cerebro se está desarrollando mucho. Sus deditos ya están diferenciados entre sí y sus orejas van tomando forma. También se está creando su diafragma. ¡Algún día gracias a eso podremos escuchar su voz!

 La barriga crece, el peso baja: Empieza a costarme disimular esa barriguita incluso con ropa. ¡He leído que mi útero tiene ya el tamaño de un pomelo! De momento no parece tripa de embarazada, supongo que la mayoría de la gente piensa que he engordado un poco últimamente. Sin embargo, el peso sigue bajando: ahora peso casi un kilo menos que cuando me quedé embarazada.

 Molestias en el pecho: Sigue hinchado y sensible.

 Náuseas… y vómitos: Lo de las náuseas lo tenía controlado, pero han surgido tantos temas que he vuelto a sufrirlas algunos días. Lo peor fue hace tres noches, que me tomé un zumo de naranja queriendo disipar las náuseas y al final acabé vomitando. ¡Y yo no soy en absoluto de vómito fácil!

 Un pan bajo el brazo: Dicen que los niños vienen siempre con un pan bajo el brazo. Pues en mi caso parece que es verdad: primero me salió aquel proyecto de redacción web que aún estoy terminando… pero eso no es todo. No he tenido ni ocasión de contarlo: el pasado lunes me llamaron para una entrevista de trabajo urgente en un cole (para sustituir a una profe de baja) y el martes me confirmaron que me habían seleccionado y empezaba el miércoles. ¡Todo eso con el otro proyecto aún abierto! Estoy durmiendo muy pocas horas para intentar llegar a todo y aún me queda por delante un largo fin de semana ante el ordenador… Pero también estoy muy contenta. Aunque no son trabajos a largo plazo, me van entrando cosillas que suponen algunos ingresitos para los gastos del bebé, por ejemplo.

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Que sí, que sigo viva. El proyecto de trabajo del que os hablé me ha absorbido muchísimo, es una barbaridad de trabajo pero por fin puedo decir que el primer paso (de seis) está terminado. A ver si llego viva a final de mes… Siendo realista, me doy cuenta de que podré sacar menos tiempo para escribir aquí. Aún así, os prometo intentar publicar una entrada hoy. Y responder a vuestros comentarios. Y visitar vuestros blogs para comentar, que os leo desde el móvil en mis ataques de insomnio pero comentar es más difícil. Y lo que prometo de verdad es que mañana no va a fallar el resumen semanal. ¡Vaya semanita!